Durante ocho años, el silencio rodeó a Miguel Bosé. No tanto por deseo. Fue más bien una pausa impuesta por el cuerpo. Graves problemas de salud, que incluyeron la pérdida temporal de la voz, lo obligaron a detenerse, a replantear su relación con el escenario ya atravesar un proceso de recuperación que fue mucho más allá de lo artístico. Volver a cantar pasó de ser una cuestión técnica a ser también una decisión vital.
Bosé regresó el año pasado con la misma convicción que ha marcado toda su trayectoria de más de cinco décadas. No como un artista que vuelve por nostalgia u obligación, sino como Alguien que interprete el escenario como un lugar de coherencia, de verdad y de riesgo. Su retorno se da en un momento clave de su vida y de su carrera, después de haber atravesado el silencio, la fragilidad física y la exposición pública más dura, sin renunciar nunca a su identidad ni a su manera –muchas veces polémica– de mirar el mundo.
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Ese regreso se materializa en Tour Importante, el espectáculo con el que Miguel Bosé vuelve a encontrarse con su público y que llega a Bogotá (el 11 de marzo en el Movistar Arena) y Medellín (el 14 de marzo en La Macarena). Un show que no solo lo vuelve a traer a Colombia, sino que Resignifica su relación con la música, el cuerpo y el tiempo.
El artista celebra sus más de 30 años de carrera. Foto:EL TIEMPO
En esta entrevista para EL TIEMPO, Bosé habla sin prisa y sin concesiones sobre el silencio, la fama, la polémica, el misterio y la coherencia como forma de vida.. Reflexiona sobre la voz (como herramienta y no como identidad), sobre el ruido del mundo actual y sobre lo único que, asegura, realmente le importa hoy: poder dormir tranquilo sabiendo que, con admiradores y contradictores, ha sido fiel a sí mismo.
Quiero empezar a hablar acerca del silencio (valga la contradicción), porque volver a cantar después de tanto tiempo no es únicamente una decisión artística, también es una decisión vital. ¿Qué es lo más difícil de regresar? ¿La voz, el cuerpo o la cabeza?
La espalda (risas). Todo el mundo habla mucho de la voz y ha sido un trayecto largo, complicado, pero al final volvió y volvió con todo su esplendor. Lo peor fue que, durante el proceso de recuperación de la voz, la espalda se me partió. Pensemos en un carro olvidado. Entonces, me tuvieron que hacer dos operaciones muy grandes de columna, con clavos y barras y todas esas cosas. Imagínate que yo, teniendo la voz, no pudiese moverme ni caminar. O sea, hubiera sido mucho peor, ¿no? Hacer un espectáculo sentado. Todo se puede hacer, pero hubiera sido muy decepcionante y frustrante. Eso fue de lo que no se habló tanto, porque obviamente, por la profesión, se piensa que la herramienta es la voz, no el cuerpo entero, cuando en el fondo todo está coordinado. Eso fue lo más difícil de recuperar. La actitud de la cabeza era poderosa, las ganas de volver a lo que siempre he hecho eran enormes. Eso estaba ahí, inmutable. Y por fin, ya cuando arrancamos, no podía creérmelo.
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¿Pensó en algún momento que de verdad no iba a volver a subir a un escenario?
No, jamás. En la vida. No soy ese tipo de persona. Mi pensamiento (no sé si sea positivo) no cree en lo imposible. Siempre existe una oportunidad, una posibilidad, una solución. No soy de los que tienen un problema para cada solución, sino de los que tienen una solución para cada problema. Dije: tarde lo que tarde, voy a volver.
El cantante estuvo ausente por casi ocho años. Foto:Instagram: @miguelbose
Pero cuando perdió la voz o cuando sintió que no estaba la voz, ¿cómo hizo para evitar que eso lo desarmara? ¿Qué parte de usted se tambaleó más, teniendo en cuenta que usted es su voz?
¡No! (risas). Si yo fuera solamente mi voz, ¡qué poco sería! Mi voz es una herramienta para transmitir, para darle voz, valga la redundancia, a una creatividad, a una forma de entender el mundo, la vida, las emociones. Pero la cabeza es más importante. Los oídos, el gusto, todos los sentidos que no son solo los cinco tradicionales… La imaginación, la intuición, la capacidad de percibir las cosas también son sentidos que cuentan. Y la voz es el resultado, el vehículo final por el cual todo lo que se ha ido conformando a lo largo de unas experiencias de vida encuentra salida. Otros lo hacen pintando, escribiendo, haciendo acrobacias o fotografías. Pero no, yo no soy solo mi voz.
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Usted se hizo muy famoso desde joven. Siempre he tenido la duda: ¿siente que la fama le dio más libertad o se la quitó?
La fama es lo que tú quieres que sea. Cuando te llega, tú decides en qué medida creértela o en qué medida dejarte habitar por ella. Yo tenía una escuela previa. Yo nací famoso. Soy hijo de famosos. Crecí en este mundo que no es un mundo real, sino virtual. Desde muy pequeño aprendí lo poco que debía pesar la fama, lo efímera que es, lo traicionera que puede ser. Por eso me agarré más al éxito que a la fama. El éxito es el que realmente potencia una carrera, el que te retroalimenta, el que te da inputs para superarte, para progresar. Y luego está la necesidad de hacer lo que sabes hacer, porque es tu lenguaje, tu autoridad y tu autoridad.
Crecí en este mundo que no es un mundo real, sino virtual. Desde muy pequeño aprendí lo poco que debía pesar la fama, lo efímera que es, lo traicionera que puede ser. Por eso me agarré más al éxito que a la fama
miguel boseArtista español.
Su figura ha estado rodeada de polémicas. En los últimos años, pero también en general…
¿Cuándo no? (Risas). Seguro, en los últimos sesenta años.
Entonces, ¿cómo se protege a un artista cuando la conversación pública deja de girar en torno al arte y se vuelve personal?
Cambias de canal. Cierra los oídos. Te abstraes. Hay una frase que me repatea: “es que la gente quiere saber”. No. Si tú a la gente no le cuentas, la gente no quiere más. Si le das caviar, va a querer más caviar. Si no sabe que existe, se queda ahí. Los chismosos no son las personas. Los chismosos son los que preguntan. Me han llamado de todo, me han inventado de todo. Aquí estoy. Sigo con lo mío, que es lo primordial. El ‘qué dirán’ nunca me ha importado. Tampoco lo políticamente correcto, ni el wokismo actual. Me da igual. Como decía mi padre: que hablen de ti, aunque sea bien.
Bosé es hijo de la actriz y modelo italiana, Lucía Bosé, y del torero español Luis Miguel Dominguín.
Foto:Instagram @elhormiguero
¿Qué aprendió en el silencio que no había aprendido en el ruido?
Estoy muy acostumbrado al silencio. El silencio es la madre de la música. Sin silencio no puede aparecer el sonido. Necesitamos el vacío para crear, para que aparezcan el arte y la creatividad. El silencio es un gran compañero. Lo conozco bien por mi profesión, pero también por elección. Busco mucho silenciarme por dentro, parar debates, ideas, incluso emociones muy resonantes, y dejarlas reposar.
Si hoy se encontrara con alguien que solo conoce al Bosé de los ochenta o noventa, ¿qué le diría que ha cambiado y qué no?
No le explicaría nada. La base de un artista es conservar el misterio. Le diría: ven a verme ahora. Mira la progresión y decide tú mismo qué ha pasado. Entre un momento y otro hay una pausa, una ausencia. Cuando conectas esos dos espacios, se explica todo lo que ocurrió en el medio.
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Hoy parece que el misterio no existe. Todo el mundo transmite su vida 24 horas al día, 7 días a la semana. ¿Cómo habita este momento siendo un artista que todavía valora el misterio?
Lo que hagan los demás me resbala. He contado mucho de mi vida a través de documentales, libros, series. Pero todo no se cuenta nunca. Se cuenta mucho, sí, pero no todo. Está la vida pública, la privada, la familiar, la amorosa. Y luego está la vida secreta, que no se cuenta nunca. Y dentro de ella, la vida íntima. Cuando un personaje interesa, los medios se ensañan. Pero yo he contado mi vida con mis propias palabras. Esa es la diferencia.
Yo he contado mi vida con mis propias palabras. Esa es la diferencia
miguel boseArtista español.
Cuando piensa en toda su carrera, ¿qué le importa más hoy: cómo lo recuerdan o haber sido fiel a usted mismo?
Quiero que me recuerden como un ser coherente. Yo quiero dormir tranquilo. ¿Y cómo se duerme tranquilo? Diciéndote al final del día que hiciste lo que pensabas, lo que sentías, que accionaste acorde a tus principios. Ser leal con los amigos, justo en el trabajo, correcto con tus valores y no ocultar nada. Si me preguntan, hablo. Si no me preguntan, callo.
Úrsula Levy
Para EL TIEMPO
@uschilevy
