A 30 años de aquella noche inolvidable en la que Central remontó una serie para ganar la Copa Conmebol, el club recibió a algunos de los campeones en el Gigante de Arroyito para un reencuentro cargado de emoción. Como en 1995, se volvió a ponerse la camiseta Le Coq y salieron juntos al campo de juego.
Rosario Central –
El regreso de los campeones de 1995 al Gigante de Arroyito. Fuente: Rosario Central
El club recibió a los campeones en el Gigante para un cálido reencuentro.
Hay fechas que no necesitan explicación en Rosario. El 19 de diciembre es una de ellas. Ese día, pero de 1995, Rosario Central protagonizó una remontada imposible y se consagró campeón de la Copa Conmebollogrando el primer título internacional de la ciudad.
La final parecía sentenciada tras el 4-0 sufrido ante Atlético Mineiro es brasil. El margen era mínimo, la ilusión escasa y la lógica implacable. Sin embargo, el equipo dirigido por Ángel Tulio Zof Salió al Gigante de Arroyito con una convicción que desafió cualquier pronóstico.
da silva abrió el marcador a los 22 minutos, Horacio Carbonari Clavó un tiro libre memorable para el segundo y, casi sin respiro, Martín Cardetti marcó el tercero antes del descanso. En el complemento, entre nervios, expulsiones y un Mineiro aferrado a la resistencia, Central encontró el empate global a los 89 minutos con otro cabezazo de Carbonari. el Realidad de la era 4-0.
En los penales, la historia terminó de inclinarse del lado canalla. Pese a la atajada de Taffarel a Colusso, la efectividad de Palma, Pobersnik y Carbonari dejó la definición en los pies de Da Silva. El uruguayo no falló y desató la locura: Central campeón internacional, contra todo y contra todos.
La palomita que completa la liturgia canalla
El 19 de diciembre no es solo Conmebol. Ese mismo día también se recuerda, como cada año, el gol más emblemático de la historia auriazul: la palomita de Aldo Pedro Poy a Newell’s es 1971en cancha de River, por las semifinales del Nacional. A 54 años de aquel vuelo inmortal, Central vuelve a rendir culto a una fecha que define su identidad. Porque el destino quiso que las dos gestas más sagradas del club compartan el calendario.
