En el comienzo de la hecatombe de Lisboa, justo antes del pitido inicial, los jugadores del Real Madrid hicieron un corro. Es habitual. Estaban cogidos por los hombros, la lluvia caía sobre sus espaldas y Jude Bellingham no paraba de mover la cabeza y hablar. El resto asentía concentrado, también Kylian Mbappé, sin duda el futbolista más determinante del Real Madrid y, probablemente (para gustos, colores), de Europa: 29 partidos, 36 goles y cinco asistencias. Sobre el verde de Da Luz, no se escondió. Marcó dos más (lleva el 49% de su equipo; imposible no atender sus comparaciones con Cristiano Ronaldo), se movió por todo el campo, la pidió… No hay queja del Mbappé que se viste de corto, quizás no se puede ser tan contundente con el que entra en la caseta.
El psicólogo Pep Marí, que ha tratado a miles de deportistas, define que hay cinco líderes en un equipo. El anímico (te mira a los ojos y cambia), el social (relaciones públicas), el ejemplo que seguir (por cómo se entrena), el estratega (el cerebro) y el crack. Este último es Mbappé, el que saca las castañas del fuego con goles, pero cuyo magnetismo no es contagioso cuando se cierra la puerta. Por eso mismo, su calentón tras la derrota ante el Benfica (4-2) no lleva escondido un mensaje de líder; responde más a un sentimiento personal de un futbolista que no llegó al Real Madrid para esto.
Su discurso en la presentación
“No hay mejor sitio que el Real Madrid para ganar títulos… Tenía ofertas, pero tenía claro que tras París me iría a Madrid”
“No es propio de un equipo campeón”, introdujo. “El cuarto gol fue una vergüenza… Y el tercero”, dijo. “No es cuestión de táctica o de calidad, sino de ganas. No las vi”, finiquitó.
Acostumbrado a dominar la liga francesa ya triunfar con su selección (un Mundial), el francés fichó por el Real Madrid después de una serie de tres veranos para ganar Balones de Oro y la Champions. Él mismo, presentado por todo lo alto y sueño de Florentino Pérez, lo dijo en su bautizado en 2024, justo después de ser eliminado su selección de la Eurocopa. “No hay mejor sitio que el Real Madrid para ganar títulos”, proclamó ese día histórico en su carrera. “Sabía que mi destino era firmar por el Madrid, la única opción. Tenía muchas ofertas de otros clubes y siempre decía lo mismo: cuando me vaya de París, será al Madrid”, añadió.
La vida del PSG ha sido opuesta a la de Mbappé: cómo desprenderte de tu mejor futbolista te convierte en casi invencible. “Seremos aún mejores”, insistió Luis Enrique tras su fichaje por el club blanco. Y en 2025, el club con presidente árabe ganó la Champions.
Su discurso en Lisboa
“No es propio de un equipo campeón; el cuarto gol fue una vergüenza… No es cuestión de táctica o de calidad, sino de ganas”
A Mbappé todo lo salió al revés. El primer curso con Ancelotti perdió la Supercopa ante el Barça por 5-2, la Liga y la final de la Copa del Rey. Y, en la Champions, los blancos quedaron eliminados en cuartos de final por el Arsenal. Este año, el francés vio fracasar el proyecto de Xabi Alonso, que sacó lo mejor de él, y por el camino ya ha perdido Supercopa y Copa. En la Champions el Madrid está fuera del top 8 y en la Liga el Barça está por delante en números y sensaciones.
Y Mbappé, que ve como sus sueños se esfuman, pierde la paciencia por los vaivenes de un Madrid que necesita un ‘electroshok’.
“Espero estar a la altura del Madrid”, dijo ese 2024. El asunto ahora es si el Real Madrid está a la suya.
Un posible ‘déja vu’ en los dieciseisavos
Benfica y Galatasaray podrían cruzarse de nuevo ante Real Madrid y Atlético
Los 16 equipos clasificados para los dieciseisavos de final de la Champions (otros ocho clubes, entre ellos el FC Barcelona, pasaron directos a octavos) se conocerán hoy a las 12.00 sus rivales. El sorteo está prácticamente atado, en un formato que no deja lugar a la sorpresa. El noveno y el décimo, como ejemplo, se las verá con el 23º o 24º. Y así en todas las posiciones para obtener una cierta ventaja clasificatoria. El Real Madrid podría tener un ‘déja vu’. El Benfica es uno de los dos rivales (de nuevo Mourinho) y el otro es el Bodø Glimt noruego. El Atlético, por su lado, puede reencontrarse de nuevo con el Galatasaray, con el que ya se midió y empató hace una semanas. El otro rival es el Brujas. Ambos deben pasar.
