José Manuel Lázaro (Madrid, 6 de octubre de 1960) Trabajó 18 años en el Fútbol Club Barcelona. Fue en diciembre de 2004 cuando Joan Laporta confió en aquel batallador periodista de la Cadena Ser para formar parte del departamento de prensa. Ocupó diferentes responsabilidades en el área de comunicación, siempre cerca de unos futbolistas que confiaban ciegamente en él, también durante los mandatos de Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu. Hasta que Laporta, el mismo que le había abierto las puertas del club, se las cerró en octubre de 2022. Ha conocido como pocas las entrañas del Barça durante las dos últimas décadas.
El cuestionario
Tiene claroscuros. A nivel deportivo, ha sabido una vez más, como hizo con Pep Guardiola, encontrar en Flick a la persona que tiene que dirigir. Aunque creo que las salidas de Xavi Hernández y Ronald Koeman fueron mejores. Pero sí que hay que reconocer que con Flick ha acertado de lleno. Es un buen entrenador para lo que es el FC Barcelona. A nivel deportivo, creo que si bien la herencia económica era nefasta, porque hay que reconocerlo, quizás no era la mejor que se podía encontrar un club, la herencia deportiva sí era buena. Eso ha llevado a tener una gestión deportiva muy buena. Tenía una base del fútbol formativo y de La Masia. Han salido jugadores, también por necesidad. Si no hubiera necesidad, yo no sé si estos futbolistas estarían jugando. Pero, de la necesidad, haces virtud. Y creo que lo han hecho muy bien, sobre todo con un entrenador valiente.
Ahora es muy fácil ser ‘laportista’. A Laporta no lo conoció nadie cuando llegó. Nadie. Absolutamente nadie. Y yo fui una de las personas que tuve la oportunidad de conocerlo cuando no era nadie, cuando era de los últimos números de la lista de Alejandro Fernández. Imagínese. Ahí lo conocí yo. Perdió, se enamoró con el tema del Elefant Blau, y yo a partir de ahí mantuve una relación con él. Yo me quedo con ese Laporta, con el que luchó para derrocar a Núñez. La pregunta me la hago al revés. ¿Qué haría Laporta en estos momentos? El Laporta de 2003, ¿qué haría en estos momentos? Porque lo conozco un poco. Apostaría por el cambio. Porque es lo que hizo con Núñez.
Por lo que se habla, por lo que se dice, sí. Porque no todo se explica con claridad. Se habla de una deuda de dos mil y pico millones de euros. Y no estamos en la regla 1/1 del ‘fair play’ económico. Claro que preocupa. Preocupa porque es la base del futuro. Pasa por ahí. El club no debe caer en manos de nadie. El socio tiene que continuar siendo propietario del club. Pero con una deuda así, no está claro. Te hablan del Palau y no se puede hacer, no está presupuestado. Creo que hay claroscuros que tendrían que explicarse mejor a los socios.
Tiene que acabar regresando al Barça y debe ser un emblema, más allá de un director deportivo. Yo creo que Messi tiene que ser un embajador mundial del FC Barcelona. Lo tengo clarísimo. Tiene que volver sí o sí, pero no sabemos cuándo lo hará. Eso sí, creo que como jugador no volverá. No es el momento. Tiene que regresar como una institución en el Fútbol Club Barcelona y devolverle todo lo que le ha dado.
Hay muchos socios que están hablando de que no son propietarios del club. Y luego, además, están las asambleas telemáticas, o que no haya voto por correo. Creo que así no facilita la participación. En las últimas elecciones, recuerdo que fueron 21.000 votos por correo los que se ejecutaron (20.663). Muchos socios que viven fuera de Barcelona, el día 15 de marzo no podrán votar. Y tienen el mismo derecho. O mire lo que ocurre con las asambleas, donde hay citados 4.000 compromisarios y acaban votando 300. Entonces, claro, ser propietario el socio… Cuando puedes participar no lo haces, y cuando te ponen las elecciones, tampoco te facilitan el voto. Pues bueno, sí, eres propietario, pero creo que hay una sensación de que se va perdiendo un poco la propiedad del club. Como mínimo, si no la propiedad, sí la forma de intervenir.
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