Hay deportistas que compiten contra sus rivales, otros que luchan contra el crono, y luego están Armand “Mondo” Duplantisque mantiene un pulso personal con las leyes de la física. Este jueves por la noche, en el santuario de su propio evento, el ‘Mondo Classic’ de Uppsala, el mundo volvió a contener el aliento para ver cómo un ser humano convertía un listón de fibra de vidrio en la frontera de lo imposible.
Un centímetro más cerca de las estrellas
El salto fue una oda a la perfección técnica. Una carrera de aproximación eléctrica, la pértiga curvándose hasta el límite de su resistencia y un vuelo limpio, sin rocas, por encima de los 6,31 metros. Con este vuelo, Duplantis suma su 15.º récord mundialsuperando por un centímetro la marca de 6,30 m que desarrolló en los pasados Mundiales de Tokio.
“Salto por mi familia, por Suecia y por todos los que me apoyan”, declaraba un Duplantis visiblemente emocionado tras aterrizar en la colchoneta.
La dictadura del centímetro
Al igual que hizo Sergey Bubka en su día, Mondo está administrando su leyenda centímetro a centímetro. No es falta de capacidad para saltar más alto; es la maestría de un cirujano que sabe que cada récord es un evento histórico y un peldaño más hacia una inmortalidad que ya tiene asegurada.
El impacto de un icono
Desde que irrumpió en la escena internacional, Duplantis ha devuelto al atletismo ese brillo de “estrella de rock”. A sus 26 años, la pregunta ya no es si volverá a batir el récord, sino ¿Dónde está el límite biológico del ser humano?. Por ahora, mientras el resto del mundo mira hacia arriba, Duplantis es el único que mira hacia abajo desde el cielo de los 6,31 metros.
