Cuando los nervios afloran en los momentos importantes de la partida, el noruego Magnus Carlsen se transforma en un témpano de hielo. Cuando la presión parece tenerlo acorralado, el genio encuentra su mejor versión, el movimiento correcto, la precisión que le hace ser el mejor de su generación, quien sabe si de la historia.
Magnus Carlsen conquistó en Qatar su noveno Mundial de Blitz (ajedrez relámpago), el vigésimo en todas las modalidades. Números inalcanzables. Solo dos días después de alzarse con la corona en Rápidas, volvió a ejercer de ogro en la modalidad más veloz de todas. Y tuvo que hacerlo mostrando todo su enorme talento, pues en muchos momentos pareció al borde de la derrota y la eliminación.
Un mal primer día condenó al noruego a una rectificación histórica. Dos derrotas le dejaron casi sin opciones. Una más, por tirar varias piezas durante una partida en la jornada decisiva, convertirían su continuidad en una utopía. Pero en el casi siempre encuentra a Carlsen el camino hacia el triunfo. Tras una espectacular remontada, en sus siguientes cinco partidas lograron la victoria ante Rudik Makarian, Xiangzhi Bu, Ihor Samunekov, Maxime Vachier-Lagrave y Nodirbek Abdusattorov, pudieron clasificarse para semifinales.
Una vez allí impuso su condición, primero frente a Fabiano Caruana (3-1) y después en la final ante el uzbeko Nodirbek Abdusattórov (2,5-1,5). Y eso que en la partida decisiva su rival llegó a tener una ligera ventaja que invitaba a pensar en una derrota. Nada más cerca de la realidad. Encontrando los movimientos correctos y jugando con la tensión de su rival, logró el triunfo en una final muy emocionante.
Con este, Carlsen ha ganado ya veinte Campeonatos Mundiales de Ajedrez, cinco en modalidad de ajedrez clásico (2013, 2014, 2016, 2018 y 2021), seis en modalidad de ajedrez rápido (2014, 2015, 2019, 2022, 2023 y 2025) y nueve en modalidad de ajedrez relámpago (2009, 2014, 2017, 2018, 2019, 2022, 2023, 2024 y 2025).
