Ricardo de Burgos estuvo cerca de la jugada e intentó que el partido no se le fuera de las manos, dando fluidez al juego al aplicar correctamente. El colegiado tuvo buen criterio sancionador, dando numerosas explicaciones a los futbolistas y castigando nueve veces al Barça por siete al Atlético. Además, acertó al sancionar con penalti de Pubill a Pedri.
Teniendo el control y siendo condescendiente con algunas protestas, amonestó merecidamente a Olmo por estorbar a Musso en el saque, a Cancelo por una dura entrada sobre Julián, a Lamine por protestar ya Baena por pérdida de tiempo, aunque podría haber expulsado a Cancelo por otra entrada a Baena. El VAR de Trujillo Suárez, sin jugadas polémicas pasó desapercibido.
Ricardo de Burgos, en un duelo intenso entre Barcelona y Atlético por un puesto en la final de Copa del Rey, demuestra estar a la altura con un buen arbitraje
