Cuando juega el Atlético, pasan cosas. No se saben si serán buenas o malas para sus intereses, pero pasan cosas y esa expectativa es deliciosa para el espectador neutral. Un buen día aplastan al Barça y al siguiente se llevan una goleada contra el Rayo. ¿Qué Atlético tocará hoy? Pues en Brujas tocó un Atlético indescifrable, bendecido por la fortuna y castigado por sus errores, que dejó la eliminatoria en punto muerto para el duelo de vuelta en el Metropolitano, el martes que viene.
Arrancó con 0-2, se dejó igualar, dio un nuevo golpe y acabó encajando el definitivo. Un 3-3 delirante ante un rival entusiasta pero muy inferior libra por libra que ahonda en las dudas que arrastra el desgastado proyecto de Simeone desde hace muchos meses. Sus merecimientos no dieron para más, acaso para menos, pues dos de sus goles llegaron de un penalti absurdo y un remate en propia portería. Lo dicho, siempre pasan cosas.
El once que ganó al Barça
Presentó Simeone el mismo una vez que hace una semana aplastó al Barça en Copa, con la única permuta de Oblak por Musso en la portería. Una alineación, en fin, que sugeriría una puesta en escena luminosa sobre el césped empapado de Jan Breydel. La realidad iba a ser muy diferente.
Un penalti por mano de Seys a los seis minutossancionado tras una larga revisión en el VAR, sirvió de estímulo al optimismo colchonero. Pero después de que Julián Álvarez lo marcara, el equipo de Simeone se desenchufó de la corriente.
BRUJAS (Bélgica), 18/02/2026.- Julián Álvarez, del Atlético, celebra tras marcar un gol de penalti durante el partido de ida de los play-offs de la Liga de Campeones de la UEFA entre el Club Brugge KV y el Atlético de Madrid, en Brujas (Bélgica), 18 de febrero de 2026. (Liga de Campeones, Bélgica, Brujas) EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS / OLIVIER MATTHYS / EFE
El Brujas fue amo y señor del encuentro durante una media hora larguísima para un Atlético aplastado en su área y salvado en varias ocasiones por Oblak. Las belgas merecieron, como poco, igualar el marcador en ese tramo, frente a un rival incapaz de trenzar una sola jugada de ataque decente.
Un 0-2 inexplicable al descanso
La aparición de Griezmann en zonas de construcción dio aire al Atlético al final de ese primer tiempo. Y, lo que es el fútbol, lo aprovechó para irse al descanso con un inexplicable 0-2. Lo escrito Lookman, empujando sobre la línea un rincón de Julián que el portero del Brujas permitió que botara en su área pequeña.

Ademola Lookman, centro derecha, del Atlético de Madrid, celebra después de anotar el segundo gol de su equipo durante el partido de ida del play-off de la Liga de Campeones entre el Club Brujas y el Atlético de Madrid, en Brujas, Bélgica, el miércoles 18 de febrero de 2026. (Foto AP/Omar La Habana) / Omar La Habana / AP
El Atlético había extraído un rendimiento superlativo a sus dos únicos acercamientos peligrosos, mientras al Brujas le carcomía la impotencia por un resultado carente de sentido. La anomalía, sin embargo, se iba a corregir en un margen de 15 minutos, el tiempo que tardaron las belgas en igualar la eliminatoria.
La remontada belga
Empezó Onyedika, recogiendo el recace de un paradón de Oblak en un rincón, y prosiguió Tresoli, entrando a rematar a ras de suelo un centro de Diakhon desde el costado izquierdo, esta vez con el esloveno señalado por su inacción bajo palos. A la hora del partido, el resultado tenía cierto sentido y la eliminatoria quedaba reiniciada.

Nicolo Tresoldi, centro, del Brujas, celebra con sus compañeros después de anotar el segundo gol de su equipo durante el partido de ida de la eliminatoria de la Liga de Campeones entre el Club Brujas y el Atlético de Madrid, en Brujas, Bélgica, el miércoles 18 de febrero de 2026. (Foto AP/Omar La Habana) / Omar La Habana / AP
Fue entonces cuando las revoluciones del Brujas descendieron, coincidiendo con la entrada en el partido de Baena y un Sorloth cuya carta de presentación en el duelo fue un cabezazo a la cruceta. Era difícil que las belgas fueran capaces de sostener el ritmo imprimido desde entonces.
Quedaba la traca final, el gol en propia puerta de Ordóñez que premiaba la insistencia de Sorloth y el definitivo 3-3, marcado por Tzolis y anulado en primera instancia por el árbitro por un fuera de juego que no existía. Seis goles para un resultado nulo, para una eliminatoria que arrancará de cero dentro de seis días en el Metropolitano.
Suscríbete para seguir leyendo
