En la previa de un partido determinante para el Benfica en la Champions League, Nicolás Otamendi analizó al Real Madrid con un enfoque directo, lejos de la personalización del rival en una sola figura. En conferencia de prensa, el defensor argentino se refirió a la presencia de Kylian Mbappé, pero dejó en claro que el poderío del Merengue va mucho más allá. “El Real Madrid no es solo Mbappé”lanzó.
El capitán del conjunto portugués habló este martes en la previa del cruce ante el Real Madrid, que se disputará el miércoles en Lisboa, y explicó que el análisis del rival no puede centrarse en un nombre propio, sino en el funcionamiento colectivo del equipo.
En ese sentido, destacó la jerarquía del plantel de Madrid en todas sus líneas y su capacidad para sostener un alto nivel competitivo más allá de las figuras. “Tiene jugadores importantes en todas las posiciones, es un equipo completo”, añadido.
Otamendi no planteó la declaración como una provocación ni como un intento de minimizar a Mbappé, sino como una lectura táctica y estructural del rival. Para el central argentino, el problema no es una estrella, sino un sistema consolidado, con experiencia internacional, recursos futbolísticos y una identidad competitiva marcada.
En su análisis, el defensor fue claro al señalar que el Benfica no puede preparar el partido con una lógica individual. “No se puede pensar un partido de Champions en función de un jugador en solitario”, dijo, marcando que el riesgo real está en la estructura del Real Madrid como equipo, en su funcionamiento, su jerarquía global y su experiencia en partidos de alta exigencia.
Un escenario límite para el Benfica
El contexto del partido refuerza el mensaje. El Benfica llega a la última jornada de la fase liga de la Champions League sin margen de error: necesita una victoria para seguir con vida en el torneo y dependiendo de los resultados de sus rivales directos. En ese marco, Otamendi comentó la exigencia máxima del encuentro.
“Tenemos que hacer un partido perfecto”, asegura, al referirse a la necesidad de ser un equipo compacto, equilibrado y ordenado, tanto en defensa como en ataque. También anticipó un desarrollo complejo, de alta intensidad y exigencia física y mental, propio de los cruces decisivos en el plano internacional.
A los 37 años, Otamendi continúa siendo una pieza central en el Benfica, no solo desde lo futbolístico, sino también desde el liderazgo. En sus declaraciones, transmitió claridad, experiencia y enfoque competitivo, sin dramatizar el escenario ni minimizar al rival.
El futuro de Otamendi
El contrato de Ota con Benfica termina al final de la temporada, pero por ahora el argentino no se puso a pensar en el futuro: “Soy una persona que vive por completo el club; en los entrenamientos, intento darlo todo y ser un ejemplo para los jóvenes. Un jugador con esta experiencia se exige, entre otras cosas, ser un modelo a seguir para los más jóvenes. Alcanzar este nivel es fácil, mantener es lo más difícil… Solemos hablar con el entrenador sobre nuestras vidas personales, y Estamos viviendo un momento que requiere la máxima concentración en el día a día, no en lo que pueda pasar en el futuro. Mi enfoque está en vivir el presente”.




