Por momentos, fue una pesadilla. Por momentos, el Barça dio rienda suelta a la imaginación, viéndose capaz de cualquier cosa. Al final, la cruda realidad. Un Olympiacos más fuerte, con mucho más fondo de armario, pero también más intenso, no dejó que profanaran su casa y acabó asegurando la victoria. Los de Pascual entraron fatal al partido y salieron peor. Por en medio, señales de vida y mejoría, aunque insuficientes en una Euroliga que no te permite ni el pestañeo. Eso sí, la canasta de Vesely sobre la bocina salvó el promedio y regaló un (muy) leve respiro a los azulgrana.
Que el Barça se fuera al descanso perdiendo de menos de diez puntos ya pareció un milagro visto lo visto sobre el parquet, aunque a la vez demostró el espíritu competitivo con el que ha impregnado Pascual a este equipo. Porque el Olympiacos fue todo un torbellino de inicio y parecía jugar solo. Recordando sus peores tiempos -no demasiado pasados-, la puesta en escena azulgrana fue un absoluto desastre. Vezenkov bailaba y bailaba, y anotaba y anotaba sin que nadie opusiera oposición.
Tras un inicio de pesadilla, el Barça resucitó con defensa en el tercer cuarto pero se bloqueó al final
Apenas unos segundos tardó el marcador en empezar a romperse, En un abrir y cerrar de ojos ya subía el 13-2, por ejemplo. El conjunto griego atacaba mucho y bien el rebote ofensivo, aunque la verdadera sangría azulgrana fueron las pérdidas de balón, hasta 12 en la primera mitad, que regalaban demasiadas canastas fáciles a los helenos.
La pesadilla no acababa y con el potencial que manejaba Bartzokas, los que salían del banquillo (Tyrique Jones, Fournier…) impíann al menos lo mismo que los titulares. Tal fue así que el 27-10 que lucía en El Pireo aún en el primer cuarto era para echarse a temblar. Fue entonces, antes del bocinazo, cuando emergió la menuda figura de Brizuela, que levantó la mano y avisó de que tenía uno de esos días. Anotó tres tiros libres para cerrar el cuarto y un triple para inaugurar el segundo. No parecía fácil pero como si nadara medio ahogado debajo de una placa de hielo, el Barça parecía intuir una rendija. Los puntos de Brizuela mantuvieron a los de Pascual a flote, a pesar de seguir regalando balones. De hecho, Vesely rompió la barrera de los diez puntos antes del descanso (42-34). Quedaban muchos metros por remar y mucho por sufrir, pero los azulgrana seguían en el partido, que ya era mucho.
El inicio de la segunda mitad así lo confirmará. El Barça siguió creciendo desde la defensa y tras un parcial de 0-9, Vesely igualó el marcador (46-46) por primera vez desde el minuto inicial. Pasara lo que pasara, el Barça demostraba ser un equipo resiliente y con una mente poderosa. Y a ese tercer acto, imponente, es al que debe agarrarse en el futuro. No hubo pérdidas y los azulgrana, además, bendijeron el ansiado regreso de Clyburn, responsable de poner a su equipo por delante, dando el relevo a Punter para el 59-64. Pero ahí, la rendija resultó ser falsa, y el oxígeno empezó a evaporarse de los pulmones azulgrana. Los de Pascual volvieron a ofrecer una imagen muy mala en el último cuarto –8 pérdidas, por ejemplo-, con un 28-11 que habla por sí solo. Y empezar mal y acabar peor en El Pireo supone un tiro en el pie. El Barça volvió cojo a casa.
Ficha técnica
87 – Olympiacos (27+19+13+28): Walkup (3), Dorsey (17), Ward (8), Vezenkov (20), Milutinov (8) -cinco inicial- Joseph (2), Jones (16), Mckissic (5), Peters (2) y Fournier (6).
75 – Barça (13+24+27+11): Satoransky (5), Punter (15), Parra (0), Shengelia (12), Vesely (12) -cinco inicial- Morris (3), Willy Hernangómez (0), Clyburn (14), Brizuela (14), Marcos (0) y Laprovittola (0).
Árbitros: Sreten Radovic (CRO), Piotr Pastusiak (POL), Kristaps Konstantinovs (LET). Sin eliminados.
Incidencias: Partido de la jornada 25 de la fase regular de la Euroliga disputado en el Palacio de la Paz y la Amistad de El Pireo (Atenas). Antes del encuentro, se guardó un minuto de silencio por los siete seguidores del PAOK de Salónica recientemente fallecidos en un accidente de tráfico.
