Después de 33 disparos a la portería del Granada, el Barça solo pudo vencer por dos goles (0-2). Una discreta victoria vista la producción ofensiva, a la que faltó muchísimo acierto. solo hubo diez remates bien dirigidos entre los tres palos. Los dos aciertos se concentraron en el primer tiempo, y llegaron a balón parado: un gol de penalti que transformó por Graham Hansen y otro de Aïcha Cámara al rematar una esquina.
El dominio azulgrana fue total, avasallador, ya que sólo concedió dos ocasiones al conjunto granadino, que pasó por ser uno de los equipos más en forma tras sumar cinco victorias (de las ocho acumuladas en la Liga F) en las seis últimas jornadas.
Vicky López protagoniza un ataque azulgrana en el Granada-Barça, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes. / PEPE TORRES / EFE
El once andaluz nunca amenazó al Barça, que presentaba una defensa de circunstancias, ni puso en peligro el presumible triunfo del campeón, que empezó a gestarse pronto con el penalti provocado por la propia Graham Hansen. Pere Romeu pudo reservar en el banquillo a titulares como Patri, Alexia, Kika y Paralluelo, que entraron juntas en el minuto 64; Graham Hansen fue una de las sustituidas al pedir el cambio tras notar unas molestias musculares. El 0-2 garantizaba la victoria porque el equipo azulgrana mantuvo la disciplina mientras trataba de afinar una puntería que nunca recuperó. No la necesitó en esta ocasión.
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