El Bernabéu tuvo ante el Manchester City un comportamiento ejemplar, exquisito. El tirón de orejas de la UEFA, multa incluida, por un incidente aislado en los prolegómenos del anterior partido contra el Benfica provocó una conjura en la grada. En la víspera del partido la Grada Fans hizo circular un mensaje entre sus miembros para evitar cualquier tipo de comportamiento que active la amenaza de cierre parcial de la UEFA y el partido se desarrolló en un ambiente de deportividad dentro de la rivalidad.
El estadio, con muy poca gente todavía, recibió con pitos a los porteros del City cuando salieron a calentar. Se reactivaron, ya con mucho más público, cuando la megafonía comenzó a anunciar la alineación del City. Un ruido de viento breve, que se desvaneció con el paso de los jugadores para atronar cuando se oyó el nombre de Pep Guardiola. Hay rivalidades que no se olvidan, aunque fue el único atisbo de hostilidad dirigido hacia el técnico de Santpedor. Una de las consignas de ese llamamiento al orden era evitar cánticos de avisos hacia Guardiola y no los hubo.
Para evitar cualquier tipo de suspicacia, en una iniciativa que partió de los propios miembros de la grada y no del club, se pidió que no se llevaran banderas de España ni de ningún otro país. Solo se debían portar símbolos del club. Apareció alguna bandera nacional tímidamente en los prolegómenos del partido y al concluir el encuentro. Pero no más. Los miembros de la Grada Fans cumplieron escrupulosamente con la uniformidad exigida: todos de blanco.
Valverde se encargó de silenciar a base de goles a la exigua afición visitante (el City devolvió 2.500 entradas y la reducida zona que se les reservó quedó medio vacía). Todos fueron ánimos: Ovaciones a Valverde, a Thiago, cánticos de apoyo a Vini tras fallar el penalti, aplausos a Güler y Brahim… Salvo unos pitos reservados para Haaland.
El Bernabéu y la Grada Fans estaban bajo la lupa del escrutinio de la UEFA y pasada la prueba del algodón. El saludo nazi de un aficionado de ese sector en la anterior cita europea le costó al club (que reaccionó rápidamente echándole del estadio, condenando el gesto y abriendo un expediente de expulsión como socio) una multa de 15.000 euros y la clausura parcial de ese sector de la grada del fondo sur. Un cierre que la UEFA dejó en suspenso, condicionado a que durante un año no haya ningún nuevo incidente. Primer examen, impecable. Y para acabar un: “Así, así, así gana el Madrid”.
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