Quinto era y quinto sigue, pero mucho más reforzado después de asaltar San Mamés, un estadio de consagración, que sitúa al Espanyol en el paraíso, o muy cerca de él, después de muchos años de sufrimiento, descensos incluidos.
Vencer en Bilbao siempre exige una actuación meritoria, por muy dubitativo que esté el Athletic, que lo está en esta fase de la competición, y el Espanyol la ofreció. Tan solvente como otros anteriores. Cuenta ya con diez triunfos en 18 jornadas, los cinco últimos de manera consecutiva.
A pesar del cuadro de Manolo González un año que marca una progresión increíble -de salvarse del descenso a puestos europeos– y prepara el siguiente con expectativas fundadas, aunque la palabra Europa sea un tabú aún. Su estado de forma, la convicción del equipo, sugiere un espectacular reinicio de la competición en enero, con la visita del Barça, el campeón que se coronó en su estadio, en el caliente derbi que se espera en la noche gélida que también se espera en Cornellà-El Prat.
El Espanyol supo gestionar estupendamente el duelo, con oficio: con la agresividad del que desea aprovechar hasta las migajas y una concentración muy evidente que minimiza los errores. El rugido de San Mamés por el frenesí del juego y no por el entusiasmo que le genera el Athletic, nunca se apagó, aunque el Espanyol se esforzara por ralentizar el juego con el 1-2 en el saco.
Alejandro Berenguer celebra su gol, el primero del partido. / LUIS TEJIDO / EFE
Dmitrovic les desactiva
Creó más sensación de peligro el Espanyol, excelente en la presión y velocísimo en las transiciones nada más capturar el balón, lanzado por un Edu Expósito extraordinario. El Athletic nunca encontró la forma de hurgar en la zaga blanquiazul y antes de la media hora Valverde intercambió las posiciones entre Berenguer, que había comenzado por la banda derecha, e Iñaki Williams, delantero centro. Coincidieron los dos en la frontal del área y el disparo de Iñaki fue frenado por Cabrera, dejando el balón a los pies de Berenguer para batir a Dmitrovic.
La ventaja demasiada disfrutó el delantero del Athletic para que el meta pudiera neutralizarla. Nadie como Dmitrovic conoce a los futbolistas rojiblancos. ya que en su época en el Eibar vivía en el mismo bloque que algunos de ellos, con quienes coincidía a menudo. A Berenguer le había cazado antes de un envenenado tiro raso.

Marko Dmitrovic reclama atención a sus compañeros en la segunda mitad. / AFP7 vía Europa Press
Remontada completada
El gol del Athletic llegó segundos después de que Roberto hubiera caído tras haber driblado a Unai Simón en una de sus escapadas. Afortunadamente, el Espanyol no tuvo tiempo de deprimirse por la prontitud con que empató Carlos Romero, con una volea con el interior desde fuera del área a una bola rechazada. Salió del descanso optimista y más que lo estuvo cuando Dolan le robó la cartera a Boiro para colocar a Pere Milla frente a Unai Simón; tan cerca que el delantero marcó y se marchó lesionado con el choque. Dejó la remontada completada.
El Athletic no se diluyó, mucho menos jugando en casa, pero sin acierto en sus acciones ni lucidez en la creación de juego ni puntería en los dos o tres balones que cayeron descuidados en el área blanquiazul.
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