A falta de un único partido para la final de la Copa del Rey de baloncesto 2026, ya se puede comenzar a hablar del éxito rotundo que ha supuesto la llegada del torneo a Valencia. El Roig Arena, recién sacado del paquete como quien … dice, ha sido una sede monumental donde la folclórica amalgama de aficiones ha cuajado a la perfección. Y qué decir del espectáculo vivido en las semifinales, donde ambos encuentros se decidieron por una diferencia máxima de cinco puntos, un tanteo que solo se había dado en la edición de 1992. Mario Hezonja, indudable héroe del día, igualó el récord de triples (siete) que poseían Epi, Toolson y Vasileiadis, mientras que el Valencia, pese a la decepción final, marcó el primer cuarto más anotador de la historia (33), superando los 32 que había alcanzado el El Barça hace un año.
Una cascada de números y emociones fuertes que tendrá su traca final esta tarde (19.00 horas, Dazn), cuando, bajo la atenta mirada del Rey, el Madrid y el Baskonia se juegan el pellejo por el ansiado título. El duelo, si es posible, gana en relevancia porque es la primera vez que merengues y vitorianos se enfrentan en la gran final en los 90 años de vida de la Copa, y eso que ambos son dos participantes de lo más habituales. El último precedente se dio en 2017, y por aquel entonces el bando blanco, que se hizo con la victoria, contaba entre sus filas con astros de la talla de Luka Doncicque con sus 23 puntos superó la majestuosa exhibición del francés Rodrigue Beaubois, que acabó con 27.
No hay duda de que son los chicos de Scariolo los principales favoritos para conquistar su Copa número 30 esta tarde, pues han alcanzado un nivel de juego y confianza nunca antes visto en su temporada. Si ante el Unicaja triunfaron por pura abrasión, ante un Valencia que rozó la perfección, supieron sacar a relucir su legendario instinto de supervivencia y fe mesiánica para frenar a toda una ciudad, con la inestimable ayuda de ‘SuperMario’ Por supuesto, autor la croata de dos triples en los últimos segundos que ya son un clásico eterno de la competición. El Madrid de Scariolo nació para este tipo de desafíos y para ganar y ganar. Hasta este domingo, han cumplido y no parece que vayan a aflojar hasta amarrar el trofeo.
Por su parte, el Baskonia bebe de la fuente de la ilusión, un líquido que, por sorpresa, puede otorgar poderes sobrenaturales. Porque nadie contaba con los azulgranas, que se habían perdido las últimas dos ediciones de la Copa debido a su inestabilidad deportiva. Sin embargo, de la mano de Paolo Galbiatitodo un personaje el entrenador italiano, de las virguerías de Forrest y Diakite y de una afición entregada hasta los topes, vencieron al Tenerife y al Barça para meterse en una batalla final que no alcanzaban desde 2009. La afición vitoriana tiene un cántico predilecto durante los partidos en el Roig que emula a la famosa canción de Bad Bunny: «Por la mañana café, por la tarde ron; Paolo Galbiati, hazme campeón». Con esa felicidad en el cuerpo, todo es posible.
