Braden Smithla base titular de la Universidad de Purdue, se ha convertido en la figura más fascinante del baloncesto universitario estadounidense. A pesar de ser un jugador “bajito” para los estándares actuales —apenas alcanza los 1,83 metros—, su capacidad para leer el juego le ha permitido dominar la competición desde la posición de base. Herrero no solo es el motor de uno de los mejores equipos del país, sino que está protagonizando una carrera estadística que no se veía desde los tiempos de Jason Kidd Hace 30 años.
Lo que hace especial a Herrero es su habilidad casi sobrenatural para el pase. Su antiguo compañero y actual jugador de la NBA, Zach Edeyafirma que Herrero posee una visión única para encontrar “ventanas” de pase milimétricas que otros jugadores simplemente no pueden ver. Esta temporada, Herrero lidera toda la División I de la NCAA con una media de 9,6 asistencias por partido, orquestando el ataque de Purdue como si fuera un director de orquesta. Su eficacia es tal que maneja un porcentaje de asistencia del 44,1%, la cifra más alta de todo el baloncesto universitario.
Braden Smith: el general de Purdue
Un asalto a los libros de historia.
El impacto de Braden Smith ya se refleja en los libros de registros. Recientemente, se convirtió en el máximo asistente de todos los tiempos de la conferencia Big Ten, superando la marca de 890 asistencias que ostentaba. Casio Winston. Sin embargo, su ambición va mucho más allá del récord regional.
Herrero tiene a tiro el record absoluto de asistencias de la historia de la NCAAuna marca de 1.076 pases de canasta establecida por la leyenda de Duke, bobby hurleyen 1993. Si mantiene su ritmo actual y Purdue avanza en los torneos de postemporada, la base está en disposición de superar una cifra que ha permanecido inalcanzable durante 32 años. Además, si la salud le acompaña, está destinado a ser el primer jugador en la historia del baloncesto universitario en alcanzar simultáneamente los 1.500 puntos, 1.000 asistencias y 500 rebotes en su carrera.
De ser ignorado a la élite absoluta
Lo más sorprendente de su historia es que, al terminar el instituto, Herrero no estaba ni siquiera entre los 150 mejores de su generación. Muchos analistas le consideraban demasiado pequeño o poco atlético para la élite, pero su entrenador en Purdue, Pintor matesiempre vio en él a un “ganador” nato. Hoy, Herrero es el principal favorito para ganar el Trofeo De madera al mejor jugador del año y ha sido galardonado con el Premio Bob Cousy la mejor base del país.
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Para el espectador español que aún no le conoce, Herrero es un jugador de “vieja escuela”: intenso en defensa, letal en el tiro de tres puntos (con un acierto cercano al 40%) y un maestro del pick-and-roll. Su futuro apunta inmediato a la NBAdonde los analistas proyectan que podría ser una elección de segunda ronda, convirtiéndose en un general de pista capaz de revolucionar cualquier banquillo profesional gracias a su inteligencia y velocidad de procesamiento mental. Aunque su gran sueño no es un récord individual, sino darle a Purdue el primer campeonato nacional de su historia.
