Para los que siguen al Liverpool cada fin de semana en la Primer ministroTrent Alexander Arnold se podía calificar de lateral burbujeante. Dícese de aquellos defensores que son decisivos cuando miran hacia adelante, pero carentes de atención cuando les toca hacerlo hacia atrás: podía ser el mejor organizador del equipo ya la vez el peor en los duelos, mal negocio en bloques desestructurados como este Real Madrid, erosionado por las vaivenes del curso y las lesiones. También le ha pasado al inglés.
Llegó a cambio de diez millones de libras (12, si se trata de euros) para disputar el Mundial de Clubs, jugada que le salió rana al equipo de Xabi Alonso. Únicamente ha podido participar en ocho partidos y ha visitado ya dos veces la enfermería. El recurso de Valverde está por delante del que fuera lateral revolucionario de la Premier. Ayer volvió a ejercitarse con el grupo dos meses después, aunque quedó fuera de la lista al igual que Rüdiger y Mendy.
A sus 27 años, Arnold forma parte de la filosofía de fichajes del Real Madrid, que ahora está más cuestionada que nunca. Hay dos perfiles. El primero de ellos se basa en anticiparse al mercado y traer futbolistas que acaben contrato, como sucedió después de la pandemia con Alaba (Bayern Munich), Rüdiger (Chelsea), Mbappé (PSG, aunque se le pagó una alta primera de fichaje) y ahora Alexander Arnold. Todos ellos eran grietas en sus demarcaciones. También, en su día, llegó Kroos en esta misma situación.
Tras las etapas de los famosos galácticos y con la llegada de Juni Calafat a la dirección deportiva (valedor de fichajes como los de Vinícius o Rodrygo), la apuesta del Real Madrid viró. Tocaba invertir en futbolistas jóvenes, menores de 20 años que aún no habían explotado. No importaba pagar un sobreprecio porque les auguraba un gran futuro por delante. Mejor desembolsar 45 millones por Vinícius con 18 años que el doble si hubiera acabado en otro club europeo en su momento. En busca del mirlo blanco en un mercado que, por la burbuja de la Premier, se había salido de madre. Inalcanzable para la Liga.
Esta es la apuesta del club que estos dos últimos años no le ha salido redonda. Descapitalizada la plantilla por los últimos guardianes de las Champions, como Luka Modric, Toni Kroos o el lesionado perpetuo Éder Militão, los nuevos valores no han acabado de ofrecer el nivel esperado.
Una mezcla que dio éxitos
La apuesta por jugadores libres o jóvenes promesas no le está dando resultado
Este verano llegó Franco Mastantuono, joven talento argentino que también pretendía el PSG, quien no acaba de arrancar a sus 18 años. Álvaro Arbeloa lo intenta recuperar tras el último ostracismo con Xabi Alonso, pero en Albacete o en Lisboa se desdibujó.
Sucede algo parecido con el central español con pasaporte neerlandés Dean Huijsen, que llegó procedente del Bournemouth a razón de 62 millones. Ya es internacional, pero su rendimiento está por debajo del de Raúl Asencio. El tercero de la lista es Álvaro Carreras, de 22 años y petición de Alonso. El Madrid pagó 50 millones al Benfica. El más regular de los llegados este curso.
Pese al runrún, Arbeloa cree que ahora es momento de “trabajar” y no de “euforias o de descontento”, mientras que, como ya es habitual, se echa encima los problemas: “El arrepentimiento es un callejón sin salida… Ya les he dicho que cometeré equivocaciones porque tengo que tomar muchas decisiones”.
El técnico pide tiempo
Arbeloa reconoce que ahora es “hora de trabajar” y no de “euforias o descontentos”
Hace dos veranos llegó el brasileño de 19 años Endrick, que salió cedido al Lyon sin apenas oportunidades. Y, hace tres, Arda Güler; Nadie duda de su talento, tampoco Ancelotti o Alonso, pero con ambos acabaron jugando minutos testimoniales.
Y, en ese mismo saco, se podrían medir otros jugadores como Tchouaméni (80 millones), Camavinga (31) o Jude Bellingham (127), la excepción aunque es uno de los señalados por su rendimiento en los últimos encuentros. “Habrá gente que no sea del Madrid que no quiere que estén en el campo, pero imagino que los aficionados del Madrid lo que quieren es que sus mejores jugadores estén siempre disponibles y en el campo. Son jugadores que a nivel mundial pueden que estén entre los diez mejores. Tienen toda mi confianza”, echó balones fuera del entrenador.
Entre los que fueron jóvenes y ahora deben ser líderes y los nuevos jóvenes, el nivel del Madrid pone en duda esta política más arriesgada.
