El estadio Ramón Sánchez-Pizjuán volverá a acoger, 25 años después, un choque liguero entre el Sevilla y el Oviedo. Un último precedente de la temporada 99-00 que acabó derivando en una polémica con el Betis. Los nervionenses llegaron al encuentro … correspondiente a la trigesimoquinta jornada del campeonato virtualmente descendidos –se encontraron a once puntos del propio Oviedo que marcaba la permanencia– y no se emplearon a fondo para perjudicar al equipo verdiblanco. Una situación que se tomó como una venganza por lo sucedido años antes, cuando el Betis también perdió ante el Sporting (0-1) para fastidiar al eterno rival.
Los ovetenses salieron con una marcha más que los locales, copando la mayoría de las ocasiones del primer tiempo. Paulo Bento adelantó a los visitantes en el minuto 25aprovechándose de la indolente defensa local. Tras desperdiciar un sinfín de ocasiones para ampliar el marcador, en los segundos 45 minutos llegaron los tantos de Pompei (51′) y Losada (73′) para poner el 0-3 en el electrónico. Frode Olsen, portero del Sevilla, incluso pidió el cambio en el descanso, al no querer participar de un partido en el que sus propios aficionados celebraban los acercamientos del rival.
El equipo sevillista maquilló el resultado en la recta final del partidocon los goles de Loren y Olivera en los minutos 75 y 78, respectivamente, para el 2-3 final. Con ello, y la derrota del Betis en Mallorca por 4-0, los heliopolitanos se quedaron a cinco puntos de la salvación con nueve más en juego. Finalmente, los verdiblancos descendieron y la distancia que les separó del Oviedo fueron tres puntos.
«El Sevilla perdió ayer la categoría y formó con su derrota ante el Oviedo su descenso a Segunda división. Y lo hizo de modo poco menos que sospechoso. La familia sevillista había suplicado a sus jugadores que dejaran ganar al Oviedo para perjudicar al eterno rival. Dicho y hecho. Ayer no se disputó el partido porque el Sevilla así lo quiso. Los movimientos y acciones teatrales a favor del rival dejaron al descubierto la pantomima. El Oviedo no encontró oposición y dispuso de hasta diez ocasiones para abrir el marcador, pero la falta de acierto evitó guarismos de escándalo. La obra local tuvo una interpretación que rozó el notable. La consigna fue clara: prohibido ir al suelo y ensuciar la ropa, pases largos y con ventaja para el rival, lanzamientos a la puerta contraria desde fuera del área y flojitos… Una farsa. Al descanso, a pesar del drama, se llegó con un pírrico cero a uno. En la reanudación cambió algo el decorado. Alguien, con buen criterio, advirtió al Sevilla que la escena era descartada e interpretaron aún mejor su rol. El Oviedo (que no ganaba lejos de su estadio desde febrero del año pasado) siguió a sus anchas y en un momento del entrenamiento se encontró con una renta inimaginable de tres goles a su favor. Llegados a este punto dieron por finalizada la imitación y pisaron el acelerador y lograr dos goles que dejaron un marcador que no refleja los hechos», se escribió en ABC.
Otros precedentes
Para encontrar otros antecedentes entre blanquirrojos y azules habría que remontarse a mediados de los años 90época en la que ambos conjuntos coincidieron varios años en Primera división. Desde la temporada 93-94 hasta la 96-97, el Sevilla siempre consiguió sacar, al menos, un punto en sus duelos como local contra el Oviedo, registrándose dos victorias (2-0 en la 93-94 y 2-1 en la 96-97) y dos empates (1-1 tanto en la campaña 94-95 como en la 95-96).
