Aunque el problema de acceso a la vivienda es una oportunidad para conocer historias realmente dramáticas, también sirve para generar nuevos debates en programas de televisión. Algunas revistas se enfrentan a grandes tenedores con personas vulnerables que tienen graves dificultades para alquilar un piso, pero también plantean debates con representantes políticos o cargos públicos.
Es el caso de un reciente cara a cara en ‘Espejo Público’ entre Lara Hernandezcoordinadora de vivienda en Sumar, quien defendía regular y limitar tanto el precio de la vivienda como la cantidad de propiedades que una persona puede poseer, y Jon Goitiaarquitecto y propietario de 15 viviendas, que está en proceso de adquirir algunas más.
Jon Goitia, propietario de 15 viviendas
“Hay un montón de gente que no es propietaria porque no puede, y pongan las leyes que pongan, no podrán ser propietarios porque entrarán a un banco y les dirán que no les pueden prestar dinero. Esa gente, por muy mal que suene, necesita a los inversores para que les alquilen un piso. Si resulta que no se pueden comprar viviendas nada más que para vivir en ellas, los que no pueden entrar al mercado de compra… ¿Dónde van a vivir?”, planteaba Goitia.
El arquitecto defendió la importancia de inversores como él, que pueden alquilar a personas que necesitan una vivienda y que, por diversas circunstancias, no pueden acceder al mercado de compra. También subrayó que estos inversores deben obtener beneficios porque si no sucede, la oferta desaparecerá: “Para levantar un edificio de viviendas hace falta que el promotor gane dinero. Aunque sea un derecho, es un negocio. Al igual que un carnicero: comer es un derecho, pero si no hay un carnicero que gane dinero, no tenemos carne que llevarnos a casa”.

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El arquitecto, que también ha participado en otros espacios televisivos, señaló al actual Gobierno como responsable de que la crisis de vivienda se haya agravado: “Las medidas de este Gobierno son en contra de los propietarios y se están tomando dos salidas: pasar del sector residencial al turístico o cerrar la puerta de su casa. Esos dos caminos llevan al encarecimiento“. Además, señaló que cada vez es más común que los inquilinos se convertirán en ‘inquiokupas’ cuando se acaba su contrato.
