El Real Madrid ganó este sábado al Valencia Basket (106-108) en la primera semifinal de la Copa del Rey de baloncesto que se disputa en el Roig Arena de Valencia, que tratamiento mayoritariamente de taronja se apagó de golpe cuando Super Mario Hezonja acabó a base de triples con unos locales que tenían todo un favor, con exhibición final de Jean Montero pese a un último error, para llegar a su sexta final, pero el destino de esta Copa tenía pensado otra cosa; alarga el gafe sobre el anfitrión.
El Roig Arena disfrutó de un gran partido de baloncesto, con el inesperado triunfo de los blancos, que perdían 106-101 a falta de 20 segundos y con la afición taronja festejando prematuramente un triunfo que creían suyo, pero que Mario Hezonja (25 puntos y los dos triples finales decisivos) sabía que estaba en sus manos. Eso sí, con un error incomprensible en el saque de fondo del Valencia Basket cuando sacaba para cerrar el partido con una última posesión.
El arranque valenciano fue, sencillamente, descomunal. Tras un intercambio inicial de golpes, el equipo de Pedro Martínez encontró el pulso desde la defensa y el triple, con Pradilla, Reuvers y Montero afinando la puntería y Kam Taylor volando al contraataque. Un parcial demoledor disparó la ventaja hasta el +18 (34-16) y se convirtió en el primer cuarto en el más anotador de la historia de la Copa, un festival coral en el que cada robo era una estampida y cada triple, una llamadaada que empujaba a la grada.
Pero el Real Madrid no entiende de rendiciones. Primero con Facundo Campazzo, que abrió el segundo acto con dos triples casi consecutivos, y con Mario Hezonja, que se sumó a la reacción desde el perímetro, el conjunto blanco empezó a mover el balón con más velocidad y sentido, obligando al Valencia a jugar incómodo, sin el ritmo ni la claridad del inicio. El 0-11 de salida cambió el aire del pabellón y redujo la distancia a un suspiromientras los taronja intentaban reencontrarse con su versión más fluida.
Cuando parecía que el visitante vendaval podía completar la remontada antes del descanso, el Valencia encontró pequeñas bocanadas de oxígeno en Badio y Reuvers, aunque fue Edy Tavares quien sostuvo al Real Madrid en el tramo final, imponiendo su tamaño y presencia en la pintura para estrechar definitivamente el marcador. Así, del +18 al +4 en apenas un cuarto, al descanso se llegó con ventaja local pero con la sensación de que todo volvió a empezar en una semifinal cuya primera mitad mostró sus dos caras más extremas.
La reanudación confirma que aquello ya era un combate sin red. Sergio Llull abrió el tercer cuarto con un triple y Hezonja empató poco después, antes de culminar un callejón-oop que dio al Real Madrid su primera ventaja desde el 6-7 inicial. El Valencia respondió a cada golpe, con Sako y De Larrea elevándose por encima del aro y con Badio y Costello castigando desde fuera, pero los blancos ya jugaban a otra velocidad mental. Deck, Maledon y Feliz encontraron huecos en la defensa local y el intercambio de canastas desembocó en un 79-77 tras un triple final de Costello que mantenía la mínima renta taronja y la semifinal en el alambre.
El último cuarto fue una tormenta perfecta. Montero tomó el mando y encadenó acciones de líder, un 2+1, un triple y otro 2+1 que encendieron de nuevo el Roig Arena y lanzaron al Valencia hasta el 97-86 con algo más de cinco minutos por jugarse. Parecía el golpe definitivo, pero Tavares sostuvo al Madrid desde el tiro libre y el rebote ofensivo, y Hezonja empezó a afilar el cuchillo. Con 103-99 y menos de un minuto, Montero clavó un triple descomunal sobre la envergadura de Tavares para el 106-101 que desató la locura en la grada.
Y entonces llegó la implosión. Hezonja respondió casi sin pestañear con otro triple, el Valencia perdió el balón en el saque de fondo cuando tenía la final en la mano y el croata, desde su esquina favorita, castigó de nuevo para poner el 106-107 a 8.3 segundos. Montero falló la última penetración entre protestas y Campazzo vendió desde el tiro libre el 106-108 definitivo. Del cielo al abismo en veinte segundos, del +5 a la eliminación, mientras Super Mario silenciaba un pabellón que ya se veía celebrando y el Real Madrid, eterno e indomable, se citaba con su 54ª final para seguir persiguiendo su 30º título copero.
