Los velocistas tenían tres etapas para ganar en la Volta pero las rachas de viento, que provocaron la anulación de la subida al último puerto, de Vallter 2.000, les dieron una cuarta oportunidad. La aprovechó Ethan Vernon y el equipo NSN para vencer en Camprodon al sprint. El británico de la formación de Andrés Iniesta le devolvió la jugada al líder Godon, que le batió en la víspera en Vila-seca. Este jueves intercambiaron las posiciones con triunfo para Vernon.
El Never Say Never es una formación de hombres rápidos que se ha especializado en los sprints ya que tiene muchos argumentos aunque el fichaje estrella, Biniam Girmay, no esté en la Volta.
El arte del sprint
La preparación de la llegada para el velocista fue perfecta, ya que le dejaron en cabeza antes de la última curva.
A Iniesta, fan de las grandes etapas de montaña, no le queda más remedio que aprender a disfrutar de otro tipo de llegadas de ciclismo. La preparación de los sprints es todo un arte. “Las velocidades que cogen son espectaculares”, dijo el exfutbolista manchego en la presentación del equipo en diciembre en Barcelona.
Y el NSN lo bordó en los últimos kilómetros. El tren funcionó a la perfección. Gilmore y Jake Stewart se pusieron a tirar del pelotón y aceleraron para preparar el terreno, con Vernon siempre a su rueda, bien protegido y arropado. “Hemos hecho una aproximación casi de libro. No se puede hacer mejor”, sacaba pecho el neozalandés George Bennett, uno de los pocos escaladores del equipo. “El plan era ponerlo en la primera posición en la última curva”, analizaba. Y así fue.
Vernon tomó la última rotonda a la derecha en cabeza por delante de Godon y Pidcock. Nadie le pudo amenazar ya. Su potencia hizo el resto en la última recta para mantener su idilio con la Volta a Catalunya: en el 2022 ganó en Vilanova i la Geltrú, en el 2025 venció en Figueres y ahora en Camprodon. “Esta es más especial con las otras dos. Estoy muy contento por los chicos del equipo”, dijo el vencedor, de 25 años, que en Australia consiguió el primer éxito del conjunto.
Es la quinta victoria del equipo NSN, con su maillot turquesa y naranja, donde no queda ni rastro del nombre de Israel, que se había convertido en un problema para la convivencia en el ciclismo por las protestas de los aficionados. NSN y el fondo de inversor Stoneweg compraron la licencia World Tour y salvaron muchos puestos de trabajo que estaban en el alambre si no había continuidad.
Con centro neurálgico en Girona pese a tener licencia suiza, sus triunfos ahora se celebran como si fueran goles. Iniesta jugaba con la pausa y la aceleración, el NSN vive y goza al sprint. Cuatro de sus cinco éxitos han sido en llegadas masivas.
