En ocasiones, el olvido nos juega malas pasadas. Uno regresa al parking en el que dejó el coche y no recuerda dónde está. Le da al mando buscando unas luces que parpadeen, pero quizás esté demasiado lejos y la señal no llega. Lo que quizás este director desconoce es que existe un truco asombroso que permite extensor el alcance del mando utilizando algo que todos llevamos encima (literalmente): nuestra propia cabeza. Porque parecerá ciencia ficción (o una ocurrencia del televisivo McGyver), pero tu cráneo puede funcionar como una antena improvisada que aumenta el alcance del mando, logrando tal vez que se iluminen las luces que estás buscando.
El método es sencillo y solo requiere colocar el mando a distancia del coche junto a la sien o bajo la barbillaapuntando hacia la zona en la que cree que puede estar el coche, y luego presione el botón de cierre o apertura. No te invitamos a que hagas magia, sino a que te aproveches de la física. Porque el cuerpo humano, compuesto en su mayor parte por aguaactúa como un conductor natural de ondas electromagnéticas. Al colocar el mando junto a la cabeza, estás creando una especie de cavidad resonante que permite que las ondas de radio de baja frecuencia, empleadas por los mandos de los coches, se amplifican antes de ser emitidas al aire.
resonancia corporal
El efecto tiene incluso su nombre: “resonancia corporal”. Lo que consigue esta resonancia es que el craneo y los fluidos cerebralesricos en electrolitostengan la capacidad de conducir la corriente electrica cuando existe un campo electromagnético. La señal de radio de la llave, al chocar contra esta ‘estructura’, se ve potenciada en una dirección específica.
Mando de un Mercedes.
El ingeniero eléctrico y divulgador científico. kyle colina ha explicado en diversas ocasiones este principio, señalando que la cabeza se comporta como un amplificador de la señal de radiofrecuencia. Esto logra que las ondas viajen con mayor intensidad y logren sortear obstáculos que en condiciones normales frenarían su alcance.
Ahora bien, parece ser que la efectividad del truco varía de una persona a otra, pues depende de factores como l.a densidad ósea del cráneo, la cantidad de fluidos corporales y la frecuencia específica a la que opera el mando a distancia de cada coche. Y en cualquier caso no te pienses que este aumento es enorme: en condiciones normales, el mando a distancia de un coche moderno tiene un alcance de entre 50 y 100 metrosy pegándolo a la cabeza el aumento que se consigue es de unos 10 o 15 metros extra.
Con la boca abierta
Además, se ha comprobado que si se abre de forma ligera la boca mientras se pulsa el mando pegado a la barbilla (todo esto parece una inocentada, pero es real) se potencia todavía más el efecto, ya que la cavidad bucal que también interviene en la resonancia y envía la señal aún más lejos.
Este curioso truco tiene, sin embargo, sus límites. Jamás sirve para suplir los problemas de unas pilas gastadas. Tampoco convierte una simple llave en un dispositivo de control de largo. Su verdadera utilidad se manifiesta en situaciones límitecuando te has alejado lo justo para que la señal se pierda, pero no lo suficiente para que la caminata de regreso (si dudas respecto a si cerraste el coche o no) sea poco apetecible. Y como curiosidad, no deja de sorprenderte cuando compruebes que funciona.
