El fútbol vuelve a ofrecer una de esas historias que parecen escritas por el destino y con aroma a plataforma de pago. Y es que nadie presagiaba en el último mes de agosto, cuando se realizó el sorteo de la Champions League, que en la … La última jornada de la Fase de Liga se iban a enfrentar. Mourinho y Arbeloa. en los banquillos de Benfica y Real Madrid.
El luso por aquel entonces entrenaba al Fenerbahçe turco mientras que el salmantino hacia lo propio en el Castilla, filial de los blancos. Pero en este juego del balón, fiel a su imprevisibilidad, les ha cruzado en un escenario donde el resultado tendrá buen peso en el futuro de ambos equipos.
En Lisboa, el duelo entre las águilas y madridistas será mucho más que un partido: será la historia de un reencuentrode lealtad y de aprendizajes que se renuevan una década después.
Ambos entrenadores se reencontrarán este miércoles 28 de enero en el Estadio da Luz en un duelo cargado de simbolismo entre maestro y antiguo discípulo.
Así fue la carta de Mourinho a Arbeloa: «Pasión, humildad y honor»
Ambos técnicos llegan en situaciones muy distintas. Mourinho, ahora al frente del Benfica, busca evitar la eliminación europea y necesita ganar y esperar otros resultados para mantener vivas sus opciones. Por su parte, el Real Madrid de Arbeloa podría sellar su clasificación con un empate, un escenario que coloca al portugués dependiendo, en parte, de quien fuera uno de sus jugadores más fieles durante su etapa en el banquillo del club blanco entre las temporadas 2010 y 2013.
El vínculo entre ambos va mucho más allá del campo. En 2016, cuando Arbeloa anunció su retirada como jugador del Real Madrid, Mourinho le dedicó una carta emotiva en la que lo describía como «un amigo, no sólo un jugador», y lo definía como ejemplo de pasión, dedicación y amor por el club. En aquellos años de convivencia, el lateral fue la «extensión de Mou en el campo», un futbolista que ejecutaba cada orden y defendía sus ideas dentro y fuera del vestuario.
«¿Por qué razón un jugador se transforma en un amigo? Por ser un ejemplo de pasión por su profesión, de amor por su club, de dedicación a un grupo de trabajo ya sus objetivos, de la humildad y el honor en la relación con todos los que trabajan con él día a día», decía el luso en la misiva, en la que sostiene que «en la historia de nuestro gigantesco club pasarán muchos de los mejores jugadores del mundo. Arbeloa no tiene ese perfil tan alto, pero es seguramente uno de los que ha dado al Real Madrid, a sus aficionados.a todos sus entrenadores ya todos sus compañeros todo lo que tenía y lo que no tenía».
Diez años después, los papeles se invierten. Arbeloa, que apenas suma unos meses de experiencia en los banquillos tras su paso por el Castilla, dirige ahora al primer equipo del Real Madrid. «Para Arbeloa sólo tengo palabras de agradecimiento. En mis años de entrenador lo tengo, seguramente, en el podio de los jugadores más importantes con los que he trabajado. Un buen jugador y un hombre excepcional», concluye el portugués en la citada carta.
La llegada de Arbeloa, en sustitución de Xabi Alonso, marcó un cambio de tono en el vestuario, con una exigencia y una intensidad que recuerdan al estilo de su antiguo mentor. «Llevo a Mourinho en mí, pero si quisiera ser José Mourinho fracasaría», reconoció el técnico español en su presentación, consciente de la sombra que proyecta el portugués.
