1. Estrangulación en campo culé
Ruido, mucho ruido como era de esperar en St. James Park para arropar al conjunto de Eddie Howe. Ellos con Ramsdale en portería; Trippier y no Livramento en el lateral derecho y un claro 4-3-3 (4-5-1 sin pelota) sin Woltemade en el once de Howe. Nosotros, con Araujo y Cancelo de laterales y Lewandowski arriba. El inicio de partido nos puso en la pista táctica de lo que le esperaba al FCBarcelona: una presión tan alta como efectiva para disgusto de Pedri y Bernal al no poder gobernar el juego. Las marcas individuales, de Ramsey al tinerfeño y de Joelinton a Marc, problema mayúsculo para el partido que deseaba Flick. Sin lograr grandes ocasiones de gol, el equipo inglés, se vio claramente la inercia ofensiva creada (y mantenida en el tiempo) favoreciendo a Elanga, Osula y Barnes. Todo lo contrario para Fermín, Raphinha, Lewandowski y Lamine. Dura noche la que se avecinaba.
2. Superioridad física continuada
Los equipos ingleses juegan a mucho ritmo y lo mejor es que son capaces de hacerlo casi todos los minutos de un partido. Eso estaba viendo el Barça al que sólo le permitían jugar de contragolpe. La única nota positiva fue la concienciación defensiva juntando líneas y con Joan García siempre perfecta en todas las intervenciones. Por cierto, ¡qué seguridad aérea en esquinas y faltas lanzadas por Tonali y Trippier! Con la concesión ofensiva CORTADA, los delanteros de Hansi Flick sólo pudieron contribuir en defensa. El Newcastle no daba opción a que girasen ni avanzasen Pedri y Bernal y presionar tan alto como lo hacían ellos, imposible esta vez.
3. Error y alivio
La debilidad estaba a la espalda de Burn pero no había forma de instalar campamento base en los tres/cuartos de campo inglés y hacer el pase ventajoso. No podía los de Flick elaborar fútbol, con posesiones largas, y eso condenó a jugar en el guion de las urracas. La alegría llegó al final. Antes, en el 86, el 1-0 marcado de Barnes tras quedar Araujo fuera del campo por unos agarrotamientos y no poder llegar a tiempo al lugar de los hechos. Raphinha quiso reemplazarlo, perdió la marca y el delantero acertó pero con suspense: Joan CASI despeja en línea de gol. Duro castigo pero merecimiento para un rival que casi siempre lograba ventaja numérica. Sus cambios resultaron positivos por la derecha, la zona Cancelo, y los de Flick, también pero por diferentes motivos: el debut de Espart, espectacular cómo se agarró al partido, y el penalti a Olmo en la última acción. Antes, sólo Lewandowski pudo marcar. El claro penalti lo facturó Lamine dejando St. James Park helado. El Barça no pudo ayer sacar su fútbol pero sacó su genio.
