Las condiciones de poco viento en la primera jornada del Gran Premio de SailGP de Sídney marcaron sin duda el estreno. El que mejor supiera adaptarse al medio se llevaría el gato al agua y aquí sólo hubo dos equipos, España y Australia con dos victorias cada uno. Con una configuración de cuatro tripulantes, Diego Botín, Flotian Trittel, Joel Rodríguez y Nicole van der Velden, acabaron la jornada líderes con dos puntos de ventaja sobre el barco local, Australia de Tom Slingsby y seis de Suecia de Natthan Outteridge.
La primera regata estaba claro que sería para notar sensaciones y de analizar como era el campo de regatas. Con apenas 7 nudos de viento cualquier error sería fatal, dejar de volar en algún momento del recorrido te dejaba fuera. Es por ello que había que ir con pies de plomo. El equipo español no arriesgó en ningún momento, ya desde la misma salida espero a verlas venir y con una navegación conservadora y observadorafue capaz de mantenerse y tomar nota de como estaba la situación. Ganaba Australia con autoridad en un territorio conocido, mientras que España era quinta, pero dejando muy buenas sensaciones después de coquetear con los de arriba.
En la segunda, y con las ideas claras, Diego Botín decidió ir a por todas y arriesgó en la salida como él sabe y la jugada le salió bien.colóquese pronto arriba ya controlar la situación. El viento seguía inconstante y flojo, lo que provocó que el campo de regatas se convirtiera en un campo de minas, no caer en ninguna calma era de nueva la clave. Entró en juego la táctica, cosa poco habitual en estos barcos, elige el lado bueno era más importante que nunca ya que de no ser así, dejar de volar quería decir perder todo lo ganado. Al final victoria del F50 Victoria, seguidores de Suiza y Estados Unidos.
La tercera salida fue un auténtico caos con media flota metida en líos con Australia, y Dinamarca penalizados, de lo que España fue capaz de sobrevivir, e hizo bueno el dicho de a río revuelto ganancia de pescadores para salir libre de todo y navegar solo todo el recorrido, sin oposición de ningún tipo, en apenas tres segundos dejó a todos a más de cien metros y navegar libre de todo. El único rival eran los pozos de viento que pudiera haber en el campo de regatas. Esta vez sí que dependía de sí mismo, y así fue, a mitad de recorrido sacaba más de medio minuto al segundo, Suecia y casi uno a Italia. Nada podía salir mal, hasta el punto que en el tramo final la ventaja era tal, que Diego Botín y Florian Trittel conversaban con una sonrisa. Ganaban con una ventaja de un minuto. La siguiente emoción estuvo en las posiciones, match race entre Suecia e Italia y Brasil y Gran Bretaña por el segundo y el tercero y el cuarto y el quinto puestos.
España optó por no arriesgar en la cuarta prueba, y aunque se quedó demasiado atrás en la salida, más de lo previsto, tocaría remontada para mantener el liderazgo provisional después de las dos victorias parciales. Y así fue, de la novena posición con la que cruzó la línea de salida, iría escalando hasta llegar a colocarse tercera, pero cayó en el temido campo de minas. Y mientras Australia, Alemania y Estados Unidos volaba, el resto flotaban, incluida España. Al final Victoria de Australia, seguida de Alemania y Estados Unidos. España acabaría nuevamente quinta, salvando los muebles después de una salida complicada.
Esto sitúa al equipo español en una inmejorable situación de cara a la jornada de este domingo, que con tres pruebas por delante, es el que mejor posicionado está de cara a estar en la final.
