Un único ‘grande’ falta en el brillante palmarés de Carlos Alcaraz: a sus 22 años, el número uno del mundo se ha coronado en Londres, París y Nueva York, pero aún le falta Melbourne. Con esa ‘asignatura’ pendiente en el Open de Australia, el murciano ha llegado decidido a completar el Grand Slam: “No lo tengo pensado, pero probablemente este año podría cambiar uno por tres. Por este en concreto, lo haría”, ha confesado.
“Los años anteriores venían de una manera increíble, jugando un muy buen tenis, pero el año pasado encontrarte con un Djokovic nunca es sencillo, o con Zverev, que estaba jugando muy bien. En ese partido salí dudoso y contra gente de ese calibre no puedo dudar ni un segundo“, analizó sobre su rendimiento en el importante australiano en temporadas anteriores.
El tenista de El Palmar, que nunca ha conseguido superar los cuartos de final en el Open de Australia, ronda que ha alcanzado por tercera vez consecutiva este año tras derrotar a Tommy Paul en cuarta ronda, destacado también sus buenas sensaciones y la tranquilidad con la que afronta el torneo en este inicio de año.
“Me estoy encontrando muy cómodo, cada día yendo a mejor, y eso me da mucha tranquilidad porque sé que, aunque gane o pierda, voy a mostrar un buen tenis“, concluyó Alcaraz, que se medirá este martes al héroe local Alex de Miñaur, en busca de sus primeras semifinales en Melbourne.
Con la vista puesta en el duelo ante el australiano, Carlitos empezó este lunes a prepararse para ello con un entrenamiento de casi una hora junto a su hermano Álvaroen el que trabajó golpes desde el fondo de la pista y transiciones hacia la roja, con varias pausas para reaplicarse protector solar y refugiarse en la sombra para mitigar el calor —las temperaturas rondaban los 30 grados y había un índice UV muy elevado—y hablar con su equipo.
