Estos días vienen cargados de predicciones para 2026, apuntes sobre los que estar atentos en los próximos meses y recuentos sobre aciertos y errores sobre los vaticinios producidos que se hicieron para 2025. Por suerte, revisitando los primeros artículos del año pasado no me atreví a tanto, pero sí creo que conviene repasar algunos de los hitos que se han hecho Navidad porque, a buen seguro, van a ser claves en lo que suceda de aquí a la próxima Navidad. Pero antes, un aviso: este año volverán a tener esa sensación de que les faltan horas para ver todas las competiciones que siguen normalmente, más aquellas finales a las que se sumarán por el FOMO. Y a eso sumen esas docuseries o películas que nos permiten disfrutar de deportes que quizás no nos apasionan tanto. Tienen 8.760 horas por delante para decidir cómo invertirlas.
Pero volvamos a coger esas llaves que nos abren la puerta al futuro. Y empecemos por el fútbol. LALIGA cerró el año asegurándose un crecimiento del 9% por sus derechos de TV en España (unos 5.250 millones de euros entre 2027 y 2032). ¿Qué supone eso? Estabilidad para los clubes, que ya pueden planificar más a largo plazo y sabiendo que su principal fuente de ingresos mejorará. A los que juegan en torneos de UEFA, ya saben que por esa vía también hay crecimiento garantizado. Eso, en líneas generales, debería suponer una mayor capacidad para fidelizar y captar talento.
Y si abrimos el foco a Europa, la situación mejora para el fútbol español. La situación en Francia convierte a la Ligue 1 en un caladero ideal para adquirir futbolistas de nivel, con clubes que han visto caer sus ingresos por televisión a casi una décima parte de lo que fueron. Y qué decir de la Premier League, donde su nueva regulación financiera hace la vida más fácil al Big Six, pero hará más difícil que un equipo de media tabla pueda pasearse por los campos de Primera como quien va a las rebajas después de Reyes.
Pasemos al baloncesto, donde está por ver si el PowerPoint de la NBA es capaz de convertirse en una realidad. Continúo siendo escéptico con sus proyecciones, y sobre todo con ese tarifa de 500 millones de entrada para los equipos a pagar con derechos de televisión. Lo que es seguro es que nos encaminamos hacia un ecosistema más ordenado, con menos competiciones continentales y caos para el aficionado. Solo hay que ver si se construye con oa costa de la Euroliga, y cómo se reordenan las prioridades domésticas de los grandes.
En el automovilismo, veremos si MotoGP logra el mismo acelerón que Liberty Media dio a la Fórmula 1; en deportes americanos, si el hecho en EE.UU. va a más con sus partidos en Europa, y el polideportivo deberá replantearse hasta dónde llega su profesionalismo. Casi 9.000 horas parecen muchas, pero no son tantas.
Ellas sí reinan en lo económico
El deporte femenino sigue avanzando en términos de negocio, pero lo cierto es que el fútbol aún está lejos de reinar como sí lo hace con los hombres. Según el ranking anual de Forbeslas 20 deportistas mejores pagadas del último año ingresaron en conjunto 293 millones de dólares, un 13% más que en 2024, consolidando un crecimiento que ya no parece coyuntural, y en el que todavía no aparecen nombres como el de Alexia Putellas. La lista vuelve a estar encabezada por Coco Gauff, con 33 millones de dólares, de los que sólo una cuarta parte procede de premios deportivos. El horrible llega vía patrocinios, una tendencia que define el actual modelo económico del deporte femenino.
El tenis monopoliza el ranking, con diez de las veinte atletas. Tras Gauff, Aryna Sabalenka e Iga Swiatek completan un podio donde premios y patrocinios ya conviven al 50%. Otras figuras como Naomi Osaka o Qinwen Zheng refuerzan el peso del circuito femenino. Fuera del tenis, golf y baloncesto ganan terreno, aunque con fuertes desequilibrios, donde los contratos comerciales se multiplican por varias veces los salarios.
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