Pareció una sesión igualada con al menos cinco pilotos capaces de luchar por el top-3, pero… a la hora de la verdad, Mercedes presionó y abrió hueco. Mucho. Antonelli lideró con tres décimas sobre Russell y Leclerc se quedó a ocho décimas del italiano. Durante la primera mitad de sesión anduvo emparejado con ambos, incluso por delante, pero unos tienen mucho margen y los otros deben hacer la vuelta perfecta para asomar la cabeza. Esta es la nueva F1, y menos mal que en las salidas el SF-26 compensa. A una vuelta, la pole está entre Mercedes y Mercedes.
Piastri fue cuarto a un segundo ligeramente por delante de Hamilton, que este fin de semana no tiene la sartén por el mango en Ferrari. Suzuka es de Leclerc, igual que Shanghái siempre fue de Hamilton. El McLaren ya no está tan fuerte como el viernes y además brotan los problemas: Norris se perdió tres cuartos de sesión por una avería en el ERS, de nuevo en el área de Mercedes. Hay tensión en el garaje de Woking con su socio de motores. Las diferencias entre el equipo oficial y los clientes son importantes.
Noticias relacionadas
Con la parrilla razonablemente ordenada, Audi tiene aquí la posibilidad de liderar una zona media que ya se ha tragado a Red Bull. Verstappen fue octavo a un segundo y medio. Hace un año ganado aquí con un coche que bien podía ser el tercero en discordia. Ahora tiene el quinto o sexto.
Las mejoras de Williams a una vuelta se disipan a pocas horas para la clasificación, Albón fue 16º y Sainz, 18º. Si el viernes parecía que lucharían por entrar a la Q3, ahora ya parece un reto salvar la Q1. Ahí se quedará Alonso, que fue último a cuatro segundos de la cabeza. El majestuoso circuito de Suzuka exige más a los coches en todas las áreas y deja en evidencia las enormes carencias del Aston Martin, también en todas las áreas. Toca sufrir.
