No se recuerda una jornada así de emocionante y con un rugby de mucho nivel en los últimos años. Partidos que quedarán en la memoria de los aficionados al rugby, más que en la de los entrenadores. Especialmente en los partidos que abrían y cerraban la jornada de este sábado. Francia ganó el torneo con una patada de Thomas Ramos con el tiempo cumplido y con cuatro ensayos de Bielle-Biarrey. Inglaterra sacó el rugby que se le presupone, dominando a los galos en los contactos y haciendo creer a una Irlanda que era campeona del Seis Naciones a segundos del final del partido en París.
FRANCIA 48-INGLATERRA 46
Saltó al césped del Stade de France el XV del gallo sabiendo que le valía con la victoria para ganar el torneo. Y sabiendo también que enfrente tenía un equipo señalado por la derrota en Roma y puestos por su entrenador en el foco, al elegir el mismo equipo salvo la baja de Curry. Desde el inicio Inglaterra confirmó que tenía otra actitud. Las cargas y la proactividad de sus medios nada tenían que ver con el desempeño en Italia. A los seis minutos una patada de Ramos fue cazada por Bielle-Biarrey para posar el primer ensayo. Respondió rápido Inglaterra con un posado de Raebuck tres minutos más tarde, pero otros tres después otra patada, esta de Jalibert, terminó con el ala francés anotando su segundo posado (14-5). Los ingleses dominaban en los contactos y los franceses en los espacios. Lo esperado.
Reaccionó rápido de nuevo el XV de la rosa una patada baja de Spencer que Attissogbe no atrapó y Cadan Murley se convirtió en el segundo intento visitante. Jalibert estuvo a punto de anotar el tercero en una patada a la espalda de la zaga inglesa, que el ataque francés castigó repetidamente. Sufría Francia en el punto de encuentro, lo pasaba mal Inglaterra con las patadas a la espalda de los franceses. Un maul mastodóntico de los británicos terminó confirmando el sometimiento físico de los franceses con un ensayo de Chessum, más la transformación de Smith, para colocar el (17-17) en el marcador, lo que hacía a Irlanda campeona. Se palpaban los nervios y ciertas prisas en los de Galthie. A seis del final de la primera parte los ingleses arrasaron a los franceses en melé y en la jugada consiguiente los delanteros vuelven a dejar en evidencia al pack galo con un ensayo de Coles (17-24). Pero antes de irse al descanso se produjo un ensayo de castigo a favor de los locales que fue un balón de oxígeno. El panorama era inquietante para Francia.
Salió revolucionada, y en superioridad, Francia, lo que provocó otro ensayo de Bielle-Biarrey en el ala (31-27) tras un pasamanos francés. Su octava marca en este torneo, que volvió a colocar a Francia como campeona. El impacto del banquillo francés tuvo reflejo con otro ensayo en el banderín, en este caso de Attigsobe, tras sacar rápido Dupont un golpe. La inferioridad por la amarilla de Genge costaba muy caro a los de la rosa (38-27). Sin embargo, Chessum acudió al rescate de los suyos con una intercepción a Jalibert que ponía el (38-32) y metía de nuevo a Inglaterra a golpe de ensayo convertido. Los ingleses volvieron al pico y la pala para someter a los franceses. El partido volvió a teñirse de blanco y Marcus Smith, que salía del banquillo, sumaba otro ensayo y pasando la transformación para colocar por encima de nuevo a Inglaterra (38-39). Irlanda era campeona con 24 minutos por delante. Los de Borthwickh habían recuperado la pelota tras superar la inferioridad.
Otro balón perdido terminó con la enésima patada de Ramos que cazó de nuevo Bielle-Biarrey, anotando su cuarto ensayo y volviendo a poner por delante a los galos. Aún quedaba tiempo y los ingleses cargaron hasta lograr que Freeman anotara la última marca inglesa. Con cuatro minutos para el final, los ingleses dominaban en el marcador (45-46) y los galos estaban en inferioridad por una amarilla a Demba. Pollock robó una bola a segundos del final, pero los ingleses no supieron mantener la poosesión. Y al final los franceses, en inferioridad, cargaron con paciencia hasta arañar un golpe a 43 metros de palos que permitió a Ramos pasar la patada y hacer campeón a Francia en un partido difícil de olvidar. Hacía 20 años que Francia no encadenaba dos títulos. Inglaterra se marcha con la cabeza alta, pero con cuatro derrotas en este torneo.
IRLANDA 43-ESCOCIA 21
Dublín presenció un partido extraordinario entre dos equipos lanzados a por una victoria con doble premio: la Triple Corona y la opción de ganar el Seis Naciones dependiendo de lo que hiciese Francia después. Irlanda mostró su consistencia habitual en los puntos de encuentro con Beirne y Doris realizando un partido titánico en el desglose, con Van der Flier placando todo y McClouskey confirmando que ha sido uno de los jugadores del torneo. Los de verde se adelantaron, pero Escocia empató en una jugada coral extraordinaria, con casi 20 fases, buenas manos y paciencia para buscar la amplitud y acelerar la jugada hasta el ensayo. El partido era excelso. Pero Irlanda no cometió errores y los escoceses perdonaron en varias entradas en la 22 local en la que malas conexiones caledonias les privaron de conseguir algún ensayo más. Los irlandeses atacaban el canal del 10, donde Russell se frustraba sin balón, lo que condicionaba al volumen de juego visitante. Al descanso (19-7) los del trébol mandaban merecidamente.
En la segunda parte Escocia tuvo más balón y más acierto, llegando a colocarse a cinco puntos en dos ocasiones (19-14) y (26-21), pero las prisas y el impacto del banquillo irlandés terminaron descosiendo a los del cardo. que encajaron seis ensayos, demasiado correctivo en un duelo en el que estuvieron en el partido hasta los diez minutos finales. El 43-21 final no reflejaba la igualdad de un encuentro en el que Irlanda supo sufrir sin balón y Escocia movió con paciencia la pelota de banda a banda. Un partidazo que dejaba a los escoceses sin premio al tiempo que dejaba con buen sabor a una Irlanda que ha ido de menos a más en el torneo. Triple Corona y al pub a ver el Francia-Inglaterra…
GALES 31-ITALIA 17
Después de 15 derrotas consecutivas, la última victoria llegó ante Italia en 2023, Gales volvió a ganar y sorteó la cuchara de madera merecidamente en un partido ante una Italia que no saltó al campo hasta la segunda mitad. Gales salió más intensa, con más posesión y más agresividad en las abiertas y con el balón. Los de Quesada, especialmente los conservadores, se limitaron a cruzar patas altas para que Ioane y Lynagh metieran presión arriba a los alas celtas. Dos veces visitó Italia la 22 en la primera mitad y no puntuó en ninguna perdonando una mala patada a palos de Garbisi. Los dragones, sin embargo, eran más ambiciosos con su juego de delantera y con un Rees-Zammit que siempre ganaba metros, a diferencia de un Menoncello con menos protagonismo. Dos ensayos de Wainwright (14′, 25′) y uno de Lake (28′) premiaban la superioridad de los gordos galeses sobre los italianos, a los que dominaron en las fases estáticas y en los puntos de encuentro. El (21-0) al descanso era esclarecedor.
En la segunda parte la apertura Edwards posó el cuarto ensayo y clavó un drop en el minuto 47, dando por acabado el partido. Los italianos sacaron el orgullo tras la reanudación y posaron hasta cinco ensayos, pero dos de ellos no subieron al marcador. porque Ioane tocó fuera antes de posar y porque Marin se quedó corto en el apoyo. Los de Quesada maquillaron el marcador, pero el partido en ningún momento estuvo en peligro para una Gales que respiró aliviada, se sacó un peso de encima y acaba el torneo con una sonrisa y una progresión que invita a ser algo más optimistas de cara al futuro.
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