La cumbre de la familia madridista en Lisboa empezó con resonancias mafiosas –“Mourinho fue, es y será uno de noi ”, Arbeloa dixit–, se desarrolló entre goles y terminó con la victoria personal de José Mourinho cuyo Benfica derrochó tal entrega y fe que ni siquiera los paradones de Courtois y los goles de Mbappé impidieron la victoria benfiquista con un gol del arquero en el último minuto sin el cual los portugueses quedaron eliminados de la competición.
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