Siete preguntas respondidas con los brazos cruzados en la sala de prensa Xabi Alonso antes de soltarse. En la octava cambió la expresión corporal y finalizando la rueda de prensa pudimos ver por primera vez desde que es entrenador una risa sincera. Había esbozado alguna sonrisa furtiva, pero nunca se había mostrado tan abiertamente feliz y relajado en la sala de prensa de Valdebebas. Corren días tranquilos en el Real Madrid después de la tensión indisimulable que ha vivido el técnico de Tolosa tras el desplante de Vinícius en el Bernabéu ante el Barcelona que sirvió al donostiarra para confirmar que estaba solo ante el vestuario. Florentino Pérez no se puso de perfil, fue más allá y le afeó las rotaciones del brasileño. Y Xabi entendió que tenía que desbloquear su postura y sacar la misma ‘mano blanda’ que el presidente le afeó en su día a Carlo Ancelotti.
Xabi se ‘ancelottiza’
No fue lo único que tomó prestado del italiano. En Bilbao echó mano de la pizarra del italiano, renunciando a los reconocibles principios que trataron de implantar durante el Mundial de Clubes y los primeros partidos del curso. Estiró a los laterales, enterró a un pivote entre los centrales y echó mano de los balones largos para evitar la plomiza fluidez de su mediocampo, en el que priorizó el músculo a Arda, su apuesta más reconocible en su Madrid de autor. Y al Madrid le dio resultado. Especialmente porque los futbolistas se acomodaron donde les gusta y esta vez sí pusieron actitud de su parte.
Hoy regresan al Bernabéu, después del folclórico estreno de la NFL que condenó al equipo a una travesía por el desierto de cinco partidos que ha confirmado que el vestuario blanco, salvo excepciones, sigue siendo igual de perezoso que con Ancelotti. Tres empates en lugares sin glamour como Vallecas, Elche y Girona contrastan con dos triunfos bajo el brillo de la Champions y en San Mamés. Alonso fue elegante y no señaló a su vestuario, aunque el veredicto era claro: energía, actitud y compromiso. Movía la pizarra buscando algo que estaba en la cabeza de los futbolistas: las ganas.
De los Delfines al Celta
Este domingo volverán a jugar ante su público ante el Celta, otro equipo contagiodo por la irregularidad debido a la alternancia entre la competición en casa y la de Europa. Los de Giraldez son reconocidos por Xabi como “un equipo que juega bien y sabe lo que quiere”. El Celta no son los Dolphins, pero se espera que llenen el Bernabéu con Madrid invadido por el puente al que llegan los gallegos con la ilusión de encadenar su cuarta victoria seguida a domicilio tras superar a Osasuna, Levante y Alavés. Buen pie y una cantera que mezclan con piezas importantes como Ilaix, Marcos Alonso o Borja Iglesias, que se reencontrará con Xabi tras coincidir en el Leverkusen. No se fía Alonso de los celestes que en las dos últimas visitas a Chamartín complicaron la vida a los blancos: (3-2) en Liga y en la Copa (5-2, tras prórroga). Aidoo y Sotelo son las dos bajas más sensibles en las filas olívicas.
En el Madrid parece que Valverde regresará al carril derecho tras la lesión de Trent. “Fede siempre antepone la necesidad del equipo”, ha advertido el técnico. Arda debería regresar al doble pivote, más aún jugando en casa, donde acompañaría a Tchoumaneni. Arriba la duda surge en la derecha si Valverde ocupa finalmente el carril, porque podría volver Mastantuono, sumarse a Brahim o seguir la operación de rescate de Rodrygo. Vinícius y Mbappé son el mascarón de proa innegociable de un Madrid en el que ya hasta Xabi sonríe.
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