Hace un par de semanas, Alejandro Papu Gómez volvió al fútbol tras cumplir una sanción por doping, y lo hizo tres años después de la noche en que Argentina levantó la Copa del Mundo en Qatar, el punto más alto de su carrera y, paradójicamente, el inicio del tramo más oscuro. A horas del cierre de 2025, el ex San Lorenzo se expresó en las redes para hacer un balance de su año, y lo hizo un corazón abierto.
“Un año extraño”, arranca diciendo el Papu en su posteo, tan sincero como original porque se trata de una secuencia de fotos en la que va dejando reflexiones sobre su vida, sus tristezas y sus ganas de salir adelante.
Tras ese inicio, el Papu empieza a decir lo suyo: “De alguna manera, he sido la persona más feliz y la más triste que he sido jamás”, comenta. Y agrega: “Aprendí a soltar y sostener al mismo tiempo. Perdí versiones de mí que creí eternas y conocí otras que jamás esperé encontrar”.
“Hubo días que me rompieron y días que en silencio me volvieron a coser por dentro. Amé, sané, lo intenté otra vez”, sigue compartiendo el Papu.
Hasta que llega el cierre, con un tono más esperanzador: “Y después de todo lo vivido, mi corazón sigue creyendo en los finales felices”.
En la saga de fotos se lo ve jugando, entrenando, en algún viaje de vacaciones, posando más joven y en imágenes más actuales. Pero no es la primera vez que abre su corazón y deja salir sus emociones más profundas.
En su regreso al fútbol habló de las ausencias que sufrió en estos años en que pareció ser desplazado del grupo de la Selección Argentina, situación que nadie se encargó de aclarar en forma específica.
“Algunas personas desaparecieron. Otras, y no me lo esperaba, se mantuvieron muy cerca de mí”, confesó en diálogo con La Gazzetta dello Sport, dejando claro que el golpe no fue solo en lo profesional, sino también a nivel humano.
El 2022 lo encontró tocando el cielo con las manos en la Selección y, meses después, enfrentando una sanción que no solo lo alejó del fútbol, sino que también vendió su último acercamiento al equipo nacional.
El positivo por terbutalina (que el Papu siempre atribuyó a un jarabe de su hijo) lo empujó a entrenarse en soledad, lejos de los centros deportivos y de la rutina que había marcado toda su vida. En ese sentido, agregó: “A veces, las cosas malas que te pasan sirven para comprender quién realmente quiere estar a tu lado y quién no. He comprendido muchas cosas”.
El Papu también reconoció el cariño inesperado de los hinchas en la calle y en las redes, aunque admitió haberse cansado de “ese mundo un poco falso”.
En ese proceso, Gómez reveló que necesitaba ayuda psicológica para salir adelante. “Tras la sanción pedí ayuda, había entrado en un bucle del que no podía salir”, explicó, y destacó el rol clave de su esposa en ese camino. Sin club, sin entrenamientos colectivos y sin un horizonte claro, el Papu tuvo que reinventarse. “Yo era mi preparador físico, mi entrenador y mi entrenador mental”, cerró.
Hoy, ya de regreso en el Padua y con minutos oficiales otra vez, el argentino mira hacia adelante, pero no olvida lo aprendido. Porque el fútbol volvió, sí, aunque la lista de los que se quedaron y los que desaparecieron ya no se borra.
Desde la consagración en el Mundial de Qatar 2022, su carrera atravesó un cambio profundo. En medio del recambio generacional perdió su lugar en la Selección Argentina y, en 2023, fue sancionado por dos años tras dar positivo en un control antidopaje realizado antes de la Copa del Mundo.
Con la suspensión ya cumplida, en octubre el campeón del mundo anunció su regreso y fue presentado oficialmente en el Calcio Paduade la Serie B italiana, su cuarta experiencia en el fútbol de ese país y la primera en el ascenso europeo.
