Los clásicos regionales, en el fútbol colombiano, son partidos especiales. No solo se juega por el resultado. También hay algo más: un asunto de cultura, identidad. Por eso las pulsaciones altas de los aficionados. Ese es el motivo por el cual tratan de hacerle sentir al rival que es visitante, cuando visita su estadio.
Uno de los partidos más representativos del país es el “clásico del oriente”, en el que se enfrentan Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga. Los equipos de los santanderes tienen hinchadas fieles. Además, los clubes son un asunto que da sentido de pertenencia a los habitantes de las capitales de Norte de Santander y Santander, que además son reconocidos en el país por tener un carácter particular: son lo que son.
¿Por qué Leonel Álvarez se quedó después del clásico que jugó en Cúcuta?
¿Cómo se llamaba el hincha de Bucaramanga que fue asesinado en Cúcuta después del partido?
No obstante, hubo disturbios. Dentro del estadio, escupieron a los jugadores y cuerpo técnico del Bucaramanga. También les lanzaron orines en bolsas y los insultaron desde las tribunas. Afuera, la cuestión se salió de control: un grupo de aficionados del Cúcuta mató, con un arma corto punzante, un aficionado del cuadro leopardo que estaba en una estación de gasolina cercana con la camiseta amarilla. Fue identificado como Camilo Rojas. Tenía 24 años.
Sobre los disturbios, Leonel Álvarez dijo: “Si esto es una fiesta, entonces. En las fiestas a uno lo escupen y le tiran de todo. Creo que esta es una hinchada maravillosa, pero creo que hay que calmarse un poco. Entre ellos pelean. Menos mal la hinchada nuestro no vino. Esto debe cambiar un poco. No necesitamos 300 policías para que nos cuiden. Cúcuta es tranquilo. No faltan los hinchas que gritan, escupen, tiran orines, pero eso no define a una hinchada completa”.
