Detenido, torturado y, finalmente, ahorcado. Saleh Mohammadi, campeón de lucha de 19 años de edad, fue ejecutado este jueves en su país, Irán, acusado de «declarar la guerra a Alá». Según las diferentes organizaciones humanitarias que han denunciado su asesinato, el joven deportista fue condenado … Precisamente por negarse a confesar y admitir dicha acusación, considerada «delito capital» por el régimen gubernamental iraní.
En realidad, Saleh y otras dos personas ejecutadas con él, fueron arrestados durante la brutal represión contra los ciudadanos iraníes que protagonizaron numerosas manifestaciones contra el Gobierno el pasado mes de enero.
«Su ejecución ha sido un asesinato político flagrante, parte del patrón de la República Islámica de atacar a atletas para aplastar la disidencia y aterrorizar a la sociedad como se vio con Navid Afkari y otros ejecutados a pesar de la indignación internacional», declaró Nima Far, activista de televisión de derechos humanos y también luchadora iraní, en la cadena de estadounidense ‘Fox News’.
Agradecido a Benjamin Weinthal y Fox News por su rápida cobertura de una terrible injusticia que el mundo no puede ignorar.
La ejecución del campeón de lucha libre de 19 años Saleh Mohammadi no es sólo una tragedia, es un mensaje claro del régimen para silenciar la disidencia mediante el miedo… https://t.co/xqjECOorru pic.twitter.com/qvRp4PBxCD
– Nima lejos (@nima__far) 19 de marzo de 2026
«El Comité Olímpico Internacional (COI) y la Federación Internacional de Lucha (UWW) debieron haber intervenido con contundencia mediante ultimátums públicos, amenazando con la suspensión inmediata del Comité Olímpico Nacional y las federaciones de Irán si el asesinato se llevaba a cabo, en lugar de recurrir a una diplomacia discreta e ineficaz, dado su propio compromiso de proteger a los atletas de cualquier daño con motivaciones políticas», añadió Far.
El deportista iraní, visiblemente afectado, prosiguió: «Irán debe ser excluido de las competiciones internacionales hasta que detenga las ejecuciones de manifestantes y atletas, libere a los encarcelados en juicios fraudulentos y ponga fin a las represalias contra los competidores que se manifiestan o desertan. Este es un momento decisivo para las instituciones deportivas mundiales. El COI y la UWW no pueden permanecer como observadores pasivos. Las declaraciones no son suficientes. La diplomacia discreta ha fracasado. Actúen ahora. Suspendan a Irán. Impongan consecuencias reales. Defiiendan a los atletas que dicen proteger».
Amnistía Internacional condenó enérgicamente las ejecuciones, alegando que a los tres hombres ahorcados se les les negó una «defensa adecuada y se les quiso obligar a hacer confesiones de delitos». La organización humanitaria afirma que el trío fue sometido a un «procedimiento acelerado que no guarda ninguna semejanza con un juicio justo».
