James Rodríguez Está a punto de escribir un nuevo capítulo en esa novela de suspenso que se volvió su futuro desde que llegó al León mexicano.
Después de semanas de incertidumbre, rumores y mensajes en redes sociales, el capitán de la Selección Colombia parece encaminado hacia un contrato con Minnesota United de la MLS, una liga con la temporada a punto de comenzar. No importa dónde sea, pero juega, James, juega.
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Pero hoy esta columna no es para hablar de cifras, ni de cláusulas, ni de estrategias de contrato. Este espacio es para decirle a James que no es momento de pensar únicamente en su economía, que eso lo puede hacer dentro de seis meses nuevamente. Este momento, con todo lo ya conseguido, es de pensar en la gloria que puede dar en el Mundial.
Si James tuviera menos de 25 años, este espacio sería distinto, porque aún tendría que sembrar las bases para mejorar su calidad de vida y la de los suyos, pero eso con el 10 ya pasó, ya lo logró; ahora puede hacer una pausa para pensar en la pelota, únicamente en ella, cuando se ponga la camiseta amarilla el 17 de junio contra Uzbekistán.
El Mundial apura y James aún no consigue equipo
James Rodríguez Foto:@jamesrodriguez10
Faltan apenas cuatro meses para esa cita. Colombia necesita su guía, al 10, pero no al que entrena solo y cobra tiros libres en su casa. Colombia necesita al James que compite, al que siente la presión cuando le quieren quitar el balón. Se necesita con ritmo, dispuesto a enfrentar desafíos y con capacidad de respuesta inmediata en situaciones de juego reales. Ahora no es momento de pensar en lo que fue; Colombia necesita a su líder en forma y encendido, así sea en la MLS.
El sueño del niño: volver a jugar un Mundial
James Rodríguez Foto:AFP
James, es momento de pensar en ese niño nacido en Cúcuta, que creció entre sueños y sacrificios. Quien en Ibagué pateó su primer balón, el que brilló en las canchas de ponyfútbol, el que deslumbró en Envigado con esa zurda mágica e imaginación sin límites. Al mismo hombre que vio su sueño cumplido en Banfield y Porto, hasta llegar al Real Madrid, vistiendo la camiseta blanca con el peso de la historia y la mirada del mundo. Es momento de cumplirle a ese niño, otra vez, una última vez con la camiseta de Colombia.
El fútbol moderno exige decisiones difíciles y la vida adulta está llena de situaciones donde la supervivencia financiera es real. Pero también hay momentos en los que se puede elegir la gloria, el desafío, la entrega total (para quienes dicen que hablar es fácil, yo lo hice: renuncié a un trabajo cómodo, por vivir un sueño y por menos plata). Por eso hoy James, elige competir, aunque sea en la MLS, elige sentir cada domingo la presión del rival.
No lo haga solo por su carrera, hágalo por la camiseta que le dio identidad, por la afición que vibró con su zurda en Brasil 2014, que se emocionó en Rusia 2018 y que cree que puede encender otra vez la ilusión en este 2026. Hágalo por ese niño en Cúcuta que soñaba con ser grande. Hágalo por todo lo que aún puede dar. Vaya donde le pasen el balón. Que cada toque sea una declaración de fe. Que cada paso sea una promesa cumplida. Que cada gol sea un recordatorio de quién es y de dónde viene.
James Rodríguez Foto:EFE
James Rodríguez, no se resguarde en el pasado: juegue para el presente y reconquiste la esperanza de todo un país, así para llegar tenga que hacer un paso por un fútbol menos competitivo.
Opinión
Camila Espinosa Aristizábal
Para EL TIEMPO
@camilanoticia
