“Si lo llegamos a saber le subimos la cláusula”. Así, con la boca pequeña e indisimulada resignación, se manifestaba un alto cargo del Espanyol unos escasos meses del pasado verano, cuando Joan García, protagonista de una temporada extraordinaria, ya olía un traspaso inevitable. El club blanquiazul había anunciado la renovación de su portero en noviembre de 2023 adjudicándole una cláusula de rescisión de 25 millones de euros. Una cifra considerable, pero los cálculos se quedaron cortos: García fue clave en la temporada del ascenso a Primera y acabó liderando el ranking de paradas de la Liga 2024-25, con 146.
Sus actuaciones llamaron la atención del mundo del fútbol. Newcastle y Arsenal le cortejaron pero fue el FC Barcelona quien se llevó el gato (García es medio felino) al agua. El club azulgrana acabó pagando 26,3 millones, es decir, la cláusula de 25 más el extra correspondiente al IPC. Hoy el Espanyol se relame dos heridas: la sentimental, por cuanto García escogió al peor rival para cambiar de aires, y la económica, porque por edad (24) y potencial, Joan García está muy por encima de la cantidad finalmente embolsada.
Sonríe pues el Barcelona, club firmante de un fichaje que puede marcar una época, descripción que no suena una exagerada atendiendo la actuación de su nuevo portero en el derbi: no fueron solo sus intervenciones, media docena que salvaron goles, sino la demostración de personalidad y sangre fría bajo presión, examen indispensable para comprobar si a un portero le pesan o no los guantes cuando asciende a un club grande. Dmitrovic, el colega que le ha relevado con éxito en el Espanyol, se abrazó a él en Cornellà en un bonito gesto y le auguró un gran provenir: “Será el mejor”.
Una cena en Barcelona, con el Espanyol ya salvado, acabó en presión de manos entre Deco y el portero.
En eso coinciden toda la directiva del FC Barcelona, cuyo presidente Joan Laporta y demás miembros aún se felicitan por el sentido de la oportunidad demostrada por Deco, el director deportivo. Estamos ante un fichaje de largo recorrido, de esos que ensalzan la figura de un cargo sometido, como debe ser, a un escrutinio continuo.
La historia del fichaje sirve de elogio a la anticipación. La edad de un ya treintañero Ter Stegen y una primera lesión grave de rodilla en septiembre de 2024 forzaron al club a fichar un portero retirado, el polaco Szczęsny. Antes de llegar al verano siguiente, con el alemán recuperado (la lesión de espalda llegaría después), el Barça se decidió a mover ficha. Pese a que la situación económica seguía y sigue siendo la asignatura pendiente del actual mandato, Deco, siempre de la mano de Hansi Flick, inició como prioridad fichar en la portería. Lo sucedido con Szczęsny había servido como medida de urgencia pero también de alerta: la sensación de interinidad no podía repetirse. Ter Stegen tenía una edad (hoy, 33), Iñaki Peña era un meta de garantías pero no una apuesta del club a largo plazo y la cantera presentaba proyectos pero no realidades. El informe sobre Joan García, de quien tenía muy buenas referencias, pasó a la parte superior de la mesa del Deco. Su cláusula de 25 millones era una ocasión.
Jugador con buenas ofertas, Joan García, representado por Juanma López, de la agencia Niágara, dio instrucciones de no dar respuestas hasta que el Espanyol no lograra la permanencia. “No hagáis nada”, ordenó. La puerta del Barça estaba abierta pero la decisión no estaba tomada. Acabada la temporada, una cena en un restaurante de Barcelona entre representantes del Barça, entre ellos Deco, y el jugador, sirvió para el apretón de manos decisivo. A nadie se le puede garantizar la titularidad de antemano pero aquella noche Joan García tuvo claro que estaba ante la oportunidad de su carrera. Ese es el mensaje que le dio a entender y así lo interpretó.
La cláusula de Joan García, de 25 millones de euros, databa de noviembre del 2023, pero devino obsoleta en poco tiempo
Pasados ya unos cuantos meses de aquella imagen y arribados al presente, Hansi Flick y todo su staff técnico disfrutan hoy de un portero del que se esperaban las más altas prestaciones a nivel deportivo pero cuya respuesta en el apartado mental ha superado las expectativas. “Los informes eran muy buenos pero teníamos dos incógnitas y en las dos nos ha sorprendido. Su juego de pies, muy importante para nosotros, es espectacular, y, lo más importante, su comportamiento bajo presión, como enseñó en Cornellà, es muy potente, es un chaval con mucha personalidad”, celebran fuentes del staff.
Joan García, autor ya de tres paradas que estarán en el top 10 de las mejores de la temporada (a Otto del Alavés, a Rafa Marín del Villarreal y Pere Milla, en un vuelo imposible), pareció no sentir ni sufrir ante la visita a Cornellà, centrado en su trabajo pese a la esperada hostilidad de la grada. Los goles del Barça no los celebraron. Fue escogido sin discusión el hombre del partido.
