El as fue el último en abandonar el campo. Minutos antes del partido entre Colombia y Panamá, Julio Teherán Estaba sentado solo en el banquillo, con un bate en la mano, haciendo medio swing con sus gafas de sol puestas. Respondió a algunas preguntas de mi parte y de otro periodista. Le pregunté por la inesperada lesión que le impidió enfrentarse a Canadá en el último momento. “Todo el mundo sabe lo mucho que deseaba representar a mi país”, me dijo.
Lo que pocos sabían era que Teherán, después de que Colombia venció a Panamá en su único triunfo del Clásico Mundial de Béisbol 2026iba a anunciar su retiro en la rueda de prensa post-partido, poniendo fin a una carrera con un lugar único en la historia del béisbol colombiano: dos veces All-Star, 1.470 entradas lanzadas, 1.260 ponches. Y lo más importante, el primer colombiano en lanzar un partido de MLB como abrir. Todo ello lo logró en gran parte vistiendo el uniforme de los Bravos de Atlanta, una de las franquicias más históricas de la MLB.
Julio Teherán Foto:Yomaira Grandet. EL TIEMPO
El caballo del Olaya Herrera
Antes de salir a su primer entrenamiento de béisbol, Julio Teherán estaba empapado de agua. Así lo recuerda Miguel Teherán, su tío y el ojeador que 11 años después lo firmó para los Bravos de Atlanta. Miguel, al igual que su sobrino después de él, fue lanzador. Firmó con los Cardenales de San Luis y representó a Bolívar y Colombia tanto a nivel amateur como juvenil.
Después de su carrera como jugador, fue contratado por Carlos Roque García, actualmente ejecutivo de la Federación Colombiana de Béisbol, para entrenar a un equipo juvenil de la empresa Cabot. El equipo estaba compuesto por los hijos de empleados de Cabot. Un día, Julio le pidió a su tío que lo llevara a un entrenamiento.
“Le dije que tenía 10 minutos para estar listo y que si llegaba tarde, lo iba a dejar”, recuerda Miguel entre risas. “Ese tipo como que se echó agua en la cabeza y llegó goteando”.
Julio Teherán Foto:EFE
Julio Teherán creció en el barrio. Olaya Herreraen la Cartagena popular, donde los millones de turistas extranjeros no suelen ir, pero donde los scouts sí acuden para encontrar a los mejores talentos del béisbol colombiano, como Orlando Cabreracampeón de la Serie Mundial 2004 con las Medias Rojas de Boston, y su hermano Jolbert Cabrera, ex-pelotero de la MLB y el béisbol japonés.
Sus inicios jugando béisbol fueron en un callejón con su tío Miguel y sus primos. Miguel le enseñó a Julio cómo pararse, cómo lanzar y todo lo básico del béisbol. Cuando Julio, con 5 años, fue a su primer entrenamiento de verdad en Cabot, ya se destacaba. En su primer día, consiguió más hits que cualquiera de los otros niños.
“De inmediato empecé a trabajar su técnica como lanzador, porque eso era lo que mejor sabía hacer yo como lanzador”cuenta Miguel. Once años después Miguel, ya ojeador de los Bravos, compuso a su sobrino por 850.000 dólares, en ese entonces cifra récord para el béisbol colombiano.
Julio Teherán Foto:Federación Colombiana de Béisbol
El Bravo de Atlanta
Ser lanzador titular de un equipo de la MLB en el Día Inaugural, o Día Inaugural, es una gran responsabilidad. Los lanzadores que desempeñan ese papel influyen directamente en la primera impresión que los fanáticos tendrán de su equipo al comienzo de una temporada de 162 partidos, y el peso de la historia recae sobre sus hombros, especialmente si lanzan para un equipo con 151 años de historia como los Bravos de Atlanta.
Los lanzadores del Día Inaugural deben ser confiables y consistentes. Deben ser ases. Teherán fue el lanzador abridor de los Bravos en el Día Inaugural durante seis años consecutivos, un logro que solo había obtenido antes el legendario lanzador y Salón de la Fama Warren Spahn, cuyo nombre adorna el premio anual entregado al mejor lanzador zurdo de la MLB.
No solo es testimonio de la consistencia de Teherán en la cúspide de su carrera durante la década del 2010, sino también un ejemplo de lo difícil que fue para él estar a la altura de las grandes figuras que le precedieron. Los anales de los Bravos de Atlanta están repletos con los nombres de grandes lanzadores.
Julio Teherán Foto:AFP
En Atlanta reinaron leyendas como Spahn, John Smoltz, Greg Maddux y, durante unos años, reinó Julio Teherán.
“Teherán tiene un corazón de competidor”, me dijo José Mosquera, gerente de la Selección Colombia de Béisbol. “Él no quería ser un lanzador cualquiera de los Bravos de Atlanta, quería ser el lanzador número uno”.
Y de 2013 al 2019, lo fue. En ese tiempo, Teherán también sirvió de puente, al igual que Freddie Freeman, entre dos generaciones. Cuando se fue de Atlanta en el 2019, ya se encontraron en el roster jugadores como Ronald Acuña Jr. y Ozzie Albiesque conformarían al núcleo del equipo campeón de la Serie Mundial en 2021.
A diferencia de Freddie Freeman, Teherán no pudo cosechar los frutos de ser una estrella en una época seca para los Bravos y ganarse un anillo de campeón, pero indudablemente dejó huella en Atlanta, donde lo recuerdan gratamente, y en su ciudad natal Cartagena, que se paralizaba cuando lanzaba.
“Julio Teherán es alguien que nos mostró a los cartageneros que desde nuestra ciudad podemos ir a Grandes Ligas”dice Daniel Vellojin, prospecto cartagenero de 25 años para los Rays de Tampa y el último receptor al que Teherán le lanzó en su carrera. Esa noche, para el partido 3 de la final de la Liga Profesional de Beisbol Colombiano entre Caimanes de Barranquilla y Tigres de Cartagena, las gradas del Estadio 11 de Noviembre Abel Leal estaban completamente llenas.
Luciendo el uniforme de Tigres, frente a su gente, Teherán se despidió del béisbol con 6 entradas sin permitir carreras y un triunfo 12-0, el único del conjunto cartagenero en la final.
Una voz de experiencia
Julio Teherán Foto:Archivo EL TIEMPO
El domingo pasado, en el Estadio Hiram Bithorn, en San Juan, Puerto Rico, el lanzador Luis Patiño tuvo una actuación fatal para su equipo. El lanzador barranquillero de 26 años, recién recuperado de una lesión grave de codo que estancó su carrera en Grandes Ligas, permitió 2 jonrones y 4 carreras con solo 15 lanzamientos, dándole a Cuba una ventaja que no pudo superar a Colombia para tener chance de clasificar a la próxima ronda del Clásico Mundial de Béisbol 2026.
A Patiño se le vio una cara de angustia cuando el gerente José Mosquera lo sacó del juego, y entró al camerino sin hablar mucho con sus compañeros. Julio Teherán lo siguió y Patiño, después de hablar con el veterano, volvió a salir del banquillo para apoyar a sus compatriotas contra Cuba.
“Julio fue como un jugador-entrenador para nosotros”, me dice Mosquera. “Para Colombia, él es el Édgar Rentería del lado de pitcheo. La confianza con que él nos hablaba era increíble”.
Julio Teherán. Foto:michael nelson
En San Juan tuve el privilegio de hacerle a Julio Teherán la última pregunta que recibió como jugador. “Julio, tenemos que irnos”, dijo un miembro del equipo de logística en inglés. En los últimos segundos que me quedaban, le pregunté sobre el futuro, sobre Didier Fuentes, el joven lanzador zurdo de Tolú, Sucre, que debutó en las Grandes Ligas el año pasado con el mismo uniforme que Teherán llevó durante seis años consecutivos en el Día Inaugural.
“Me recuerda mucho a mí mismo, a esa etapa de mi carrera…”, dijo y se fue.
Después me pregunté si detrás de sus gafas de sol le habían llegado a la mente recuerdos de cuando era un joven delgado, como Fuentes, con una recta fulminante, irrumpiendo en las Grandes Ligas.
Me pregunté, también, si, mientras balanceaba el bate en sus manos, pensaba en aquel primer entrenamiento, empapado con agua, que cambió su vida.
MATEO GAYDOS
Para EL TIEMPO
@MattGGonza
