Era un capítulo de mi vida que tenía que terminar”. La frase de Carlos Alcaraz, lanzada con aparente naturalidad en la rueda de prensa del Open de Australia, reescribe de golpe el relato de su ruptura con Juan Carlos Ferrero. Más que una explicación, esa sentencia, quedará como testamento: lo que se presentó como un final de etapa de mutuo acuerdo, queda transcrito como una decisión tomada unilateralmente.
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