Es muy fácil pensar en motivos para abandonar nuestra rutina de entrenamientos. En las encuestas que se han hecho sobre el tema, las personas suelen citar la falta de tiempo, el acceso insuficiente a instalaciones y equipos o la inexperiencia, entre otros obstáculos.
Sin embargo, la entrenadora e investigadora académica sobre el comportamiento humano Michelle Segarse dio cuenta de que, en muchos casos, las razones para dejar de hacer ejercicio eran otras. Según cuenta a ‘El Washington Post’vio un patrón claro de comprotamiento en sus clientes: “Tenían la idea de que si no podía alcanzar un objetivo idealizado sobre el ejercicio, no valía la pena hacer nada“.
Este tipo de pensamiento se conoce como ‘mentalidad del todo o nada’ y, según Segar, “se reconoce y estudia desde hace mucho tiempo en la pérdida de peso y la nutrición”, donde es habitual ver como las personas hacen “planes inflexibles sobre cuánto y qué se permitirán comer. Luego comen a escondidas media rosquilla y, al no lograr seguir el plan, se come el resto y abandonan el proyecto dietético por completo“.
Los efectos de pensar en ‘todo o nada’ también se trasladan al ejerciciotal y como Segar ha demostrado con su útlima investigación, titulada ‘La vida secreta del pensamiento de todo o nada con el ejercicio: nuevas perspectivas sobre una barrera pasada por alto’ y publicada en diciembre del 2025 es ‘BMC Salud Pública’. En ella da tres consejos clave para escapar de la mentalidad del ‘todo o nada’ y mejorar nuestra relación con el ejercicio.

1. Elige hacer lo ‘suficientemente bueno’ en lugar de lo ‘perfecto’
Este consejo es “el más importante”según Segar. “Hay infinidad de estudios científicos sobre el ejercicio” que demuestran que solo con unos pocos minutos al día de actividad física, como subir las escaleras, por ejemplo, podemos mejorar considerablemente nuestra salud.
“No tienes que correr, no tienes que mantenerte en movimiento durante horas. Y no, no es un cliché“, asegura la académica. “Cada pequeño detalle cuenta. Haz lo que puedas hoy y permítete aceptar que, por ahora eso es suficiente“.
2. No te juzgues por tu estado físico de hace años
Segar lamenta que “mucha gente es prisionera de su pasado deportivo” y se compara demasiado con la forma física que había tenido en su día. Es vital “aceptar nuestra situación actual” Para no frustrarnos, explícanos.
3. No te culpes por no ser fiel a tus aviones
Muchos mensajes que nos llegan sobre el ejercicio recomendado físico “implican fórmulas y complejas que pocos, en la vida real, entenderemos o cumpliremos”, asegura la académica y entrenadora. Compararse con cómo entrenan los demás no nos aporta nada de positivo, así que “lo mejor que puedes hacer es reajustar tus ideales de ejercicio“, añade Segar. “Camina por la oficina mientras atiendes una llamada o haz algunas flexiones si no puedes ir al gimnasio. Con todo eso basta“.
