Se destituye a Xabi Alonso y parece que los cimientos del Bernabéu se tambalean. Hay razones para la marcha del tolosarra, pero también dudas sobre el futuro, incierto, en un equipo que ahora se pone a la espalda. Álvaro Arbeloa por el momento. … Pero en la historia reciente del Real Madrid se han producido capítulos de este estilo, aunque, por suerte, esporádicos y contados. Y aun así, al conjunto blanco siempre le ha costado poco recomponerse tras una salida de entrenador a media campaña.
Mariano García Remón y Vanderlei Luxemburgo
El tramo más largo de deriva se vivió entre 2004 y 2006, con dos salidas antes de terminar el año que dejaron al conjunto con mal ambiente e incógnitas sobre el futuro que se alargarían dos temporadas aciagas. El primer nombre de ese periodo que el madridismo prefiere no recordar fue Mariano García Remónun nombre de aliño después de que José Antonio Camacho diera el adiós casi antes que el hola en su paso por el Bernabéu. Desde el inicio se presagiaba que su estancia en el banquillo fuera corta, aunque él pretendía completar su contrato, hasta junio de 2005. Pero los resultados lo hicieron salir en diciembre. Llegó Vanderlei Luxemburgoque no pudo levantar demasiado las ilusiones madridistas; al contrario, fue eliminado de la Copa del Rey por el Valladolid; y en marzo, la Juventus lo apeó de la Champions en octavos. Logró mantener la cabeza fuera del agua un poco más, pero no la paz en el vestuario y, de diciembre a diciembre, también salió antes de lo previsto.
Juan Ramón López Caro Fue el elegido para intentar mantener el barco a flote antes de que Florentino Pérez dimitiera apenas dos meses después. Y con la llegada de Fabio Capelloen junio de 2006, se comenzó a remontar. A pesar de no poder disputar el título de la Copa del Rey ni la Champions, el italiano devolvió la alegría al Bernabéu con la conquista de la Liga. A pesar del éxito, el italiano no quiso continuar en el cargo.
Bernd Schuster
Tampoco Bernd Schuster lo bastó con haber ganado la liga el año anterior para seguir en el puesto, pero por decisión ajena. En 2008 pasó a Juande Ramos justo antes de que se celebrara el clásico en el Bernabéu. ¿Las causas? Una derrota ante el Sevilla (3-4) y una frase: «ahora es imposible ganar al Barcelona en el Camp Nou». No ganaron (2-0) y él se llevó el finiquito tres días antes del partido.
Rafa Benítez
Hay que viajar a otro enero, el de 2016, para ver una destitución a traspié. Fue Rafa Benítez quien dejó el cargo en aquel momento, después de apenas unos meses, pues fue presentado como sustituto de Carlo Ancelotti en junio de 2015. En esos siete meses, al madrileño se le acumularon las desgracias de resultado y de vestuario, y no encontró acomodo para sus exigencias y los intereses de los jugadores.
Se sentó en el banquillo madridista en 18 partidos, y no le fue mal, una vez triunfos, cuatro empates y tres derrotas: tercero en la liga, con 37 puntos, a cuatro del Atlético y dos del Barcelona. En Champions todavía le iba mejor, pues pasó la fase de grupos con todas victorias y solo un empate en un grupo con el PSG, Shakhtar y Malmoe. Y hasta regaló a los aficionados un 8-0 contra el equipo sueco; su despedida europea del Bernabéu.
Sin embargo, se desestabilizó el equilibrio en el vestuario con sus apetencias de Bale sobre Cristiano, y tampoco se tendían sus planteamientos de juego, que lo llevaron a encajar 18 goles en la liga; a sufrir incluso con equipos sin el pedigrí del Madrid, con derrotas ante Villarreal y Sevilla, ya fallar más de la cuenta contra el Atlético, con quien empató, y sobre todo contra el archienemigo Barcelona.
El clásico del 0-4 escoció particularmente a la parroquia, claro, y fue uno de los motivos por los que se empezó a hacer la lista de deseos de su sustituto. El otro motivo de peso llegó en la Copa, con aquel esperpento de alineación indebida de Cheryshev que supuso la eliminación en los dieciseisavos contra el Cádiz. Como resultado, destitución el 4 de enero e incógnitas sobre un equipo de nuevo sin guía.
pero llego Zinedine Zidane y se renovó la ilusión. Se mejoró el juego, se aliviaron las penas del vestuario y, en apenas tres meses, de la tragedia se llegó a la competitividad hasta el último partido de liga, en la que el Madrid acabó segundo a solo un punto del Barcelona; ya la euforia máxima, pues se levantó la Champions ante el Atlético en Milán.
Santiago Solari
En marzo de 2019 fue destituido. Santiago Solarique apenas se había sentado en el banquillo cinco meses antes, en sustitución de otro que salió antes de tiempo, Julen Lopetegui. El argentino ganó 21 partidos de 31 jugados, con dos empates y ocho derrotas (67 goles a favor y 36 en contra). Pero dolieron las derrotas en casa contra el CSKA y un febrero-marzo especialmente difícil de digerir: dos derrotas consecutivas en casa ante el Barcelona (Copa del Rey, eliminados, y en la liga) y una eliminación de la Champions ante el Ájax, también en el Bernabéu, por 1-4.
volvio Zidane y con él, la alegría, la ilusión y unos resultados que tardaron poco en cubrir los malos momentos sufridos con el argentino. Olvidada esa campaña liguera (terceros), el francés impuso desde el inicio un criterio que llevó a la grada a la esperanza ya los aplausos. En solo unos meses, el clásico se tornó blanco: del tirón un primer empate y cinco victorias consecutivas. Para los libros de historia, solo 23 goles encajados; y para las vitrinas, la Supercopa de España, ante el Atlético de Madrid, y la liga. Aunque tenía contrato hasta junio de 2022, decidió salir un año antes.
Falta saber cuánto tardará Álvaro Arbeloa en hacer olvidar la inestabilidad y la decepción de la salida de Xabi Alonso con éxitos y títulos.
