El divino unicornio es la confirmada némesis, el esperado antihéroe del dictador. Victor Wembanyama, el jugador total que ha llegado del futuro para culminar la vertiginosa evolución del baloncesto, ha reducido lo que parecía ser una larga y tediosa carrera para encontrar el antídoto derrocar a los dominantes Thunder del MVP Shai Gilgeous-Alexander a un portentoso sprint: Wemby arruinó con sus San Antonio Spurs el Día de Navidad al campeón en su propia casa con un paseo triunfal (102-117) para endosarles la tercera derrota en menos de dos semanas. El galo compuso un doble-doble de 19 puntos y 11 rebotes con un 6/12 en tiros y un 2/3 en triples por los inocuos 22 tantos de un SGA poco atinado aún así con un 7/19 en lanzamientos y un 1/6 desde el perímetro.
En todos los sitios y de todos los colores. Los Spurs tumbaron a OKC en Las Vegas en las semifinales de Copa en un partido ajustado (111-109) hace 12 días, en San Antonio hace sólo dos decantando la balanza en el último cuarto (130-110) y esta noche en el ambiente hostil de Oklahoma City domando a la fiera que hace apenas dos semanas tenía a la NBA aterrorizada desde el descanso (60-69) y sin llegar a temer nunca por la victoria. Con la dificultad que entraña además de derrotar a un rival de tal tamaño en tan poco tiempo con la familiaridad que adquiere.
Wembanyama es la cabeza visible de San Antonio y una de las caras de la NBA del presente y el futuro, pero el máximo anotador en la exhibición táctica y de saber estar de los Spurs fue De’Aaron Fox con 29 puntos, lo que viene a insinuar cuál es la otra gran parte del plan para desarmar a la defensa inexpugnable hace dos semanas.
Wemby y todo el repertorio que contiene sus 2,24 es tan vital como el ejército de hiperactivos manejadores que le rodean comenzando por Fox y continuando con el Rookie del Año Stephon Castle (19 puntos), el rookie Dylan Harper (12) y, aunque no tan fino en esta ocasión con 5, puntos Devin Vassell.
Penetran, tiran y finalizan fuertes en contacto, esencial también ante la muralla que levantan los Thunder en la pintura. Y toman rápidas y eficaces decisiones en la ejecución, fundamentales para mantener el juego alegre y aprovechar cualquier ventaja mínima de las pocas que conceden la mejor defensa de la historia moderna de la NBA.
Y tan buenos son todos ellos juntos, que los Spurs todavía se pueden permitir sacar a Wembanyama desde el banquillo, un lujoso como bajo la manga. Dice que le da mejor perspectiva en términos de cómo puede impactar el partido en una reflexión de lo más interesante que dejó el interior de 21 años tras el encuentro. Lo que parecía ser una salida desde el banquillo circunstancial el día del retorno de Wemby tras su lesión en la Copa ha resultado ser el origen de la inesperada crisis de los Thunder, con cuatro derrotas en los últimos seis partidos contando con la de los Timberwolves de Anthony Edwards para pasar de su autoritario 24-1 a un 26-5 con los Spurs segundos del Oeste con 23-7. Ya no está tan claro que los Shai y compañía vayan a superar el 73-9 de los Warriors en 2016.
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