El instinto de supervivencia del Real Madrid en la Champions trasciende a la lógica, a los rivales e incluso a sus propios entrenadores. A sus futbolistas les invaden un afán indómito que les hace encontrar soluciones donde no las hay. La noche que el madridismo se aferraba resignado a la épica de las noches europeas y se encomendaba a Vinícius, Valverde saltó al campo poseído por el espíritu de Mbappé para marcar tres goles dignos del príncipe del área francesa. Un resultado concluyente para la vuelta ante un City distópico y mal sintonizado en el que da la sensación de que Guardiola ya ha escrito sus mejores capítulos.
El de Santpedor, testigo de toda clase de fenómenos paranormales en el Bernabéu, advirtió que nunca menospreciaría al Madrid en Champions, por más que la lógica les diera como favoritos por las bajas locales: Mbappé, Bellingham, Rodrygo, Militao… Pep puso sobre el tapete a todos sus ases: Haaland, Semenyo, Doku, Savinho, abandonando en el medio a Rodri frente al Madrid más inusual que se recuerda: Thiago, Arda, Brahim, Valverde y Vinícius. En el primer cuarto de hora reinó el suspense en el área de Courtois. Doku descorchó la banda de Trent y los ciudadanos disfrutaron de varias llegadas sin concretar. A los blancos, centrados en labores defensivas, no les daba para conectar arriba con Vinícius y la intermitencia de Brahim. Y entonces ocurrió…
Hat-trick en 22 minutos
El City presionaba la salida de balón, pero flotaba a Courtois para que sacase largo, ya que no tenía un delantero al que colgar la bola. Y sin arietes para prolongar los pelotazos, la belga se disfrazó de Kroos y exploró las diagonales a Valverde en la derecha, donde O’Reilly no ajustaba la marca. La primera la bajó el uruguayo desahogadamente. La segunda diagonal a la espalda del lateral la convirtió el charrúa en una asistencia plantándose ante Donnarumma para resolver a puerta vacía. Aún se relamía la herida el City cuando en otra transición Vinícius buscó la espalda de la zaga y allí apareció Valverde segundo de nuevo para anotar el con la zurda. Dos latigazos del uruguayo dejaban al City en la lona.
Aún se frotaba la parroquia local los ojos, con el Madrid subido al galope de la épica inexplicable de la Champions, cuando Brahim sirvió un sombrero a Valverde en el área que Fede tocó en el área para sortear a Guhei y sin dejarla botar fusiló a Donnarumma anotando un gol catedralicio. El trance de Valverde, poseído por Mbappé, dejaba a los de Guardiola al borde de la eliminación en el minuto 41. Ver para creer.
Penalti fallado por Vinícius
Reforzó el mediocampo Guardiola con Reijnders, tratando de armar algo de juego en un equipo que sin vértigo no encontraba los pasillos. El Madrid de Arbeloa, por su parte, defendía el castillo y cuando la oportunidad lo brindaba desataba feroces estampidas como la que Vinícius aprovechó para forzar un penalti. El brasileño se benefició del lanzamiento ejecutándolo con una suerte de salto de la rana que nunca había probado y que permitió a Donnarumma acertar el lado, evitando el cuarto gol madridista. Resoplaba Pep y se lamentaba Arbeloa. Un cuarto clavo en el ataque del City habría dejado la eliminatoria virtualmente sentenciada.
El infructuoso asedio visitante en la segunda mitad retrató a un City que no está cocinado, un equipo al que le faltó clarividencia, capacidad de leer el entramado defensivo blanco y dinamismo. Un despeje de Rudiger y el enésimo milagro de Courtois en forma de parada soportaron la renta. El Madrid más solidario y comprometido de la temporada, nada que ver con la etapa de Xabi Alonso, sacó un excelente resultado para la vuelta y confirmó el embrujo de la Champions en el Bernabéu.
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