Andrea Fuentes (Tarragona, 1983) no tuvo el glamour de Gemma Mengual u Ona Carbonell en el agua, pero en su década prodigiosa en el equipo de Anna Tarrés se colgó cuatro medallas olímpicas y desarrolló un carácter rebelde e innovador. Ahora, tras una vida de aventuras y lágrimas, ha llevado a lo más alto al equipo español de natación artística. Hoy, Movistar+ estrena el documental Andrea Fuentes, locura artística. Su liderazgo rompe moldes, como se explica en este encuentro con La Vanguardia.
Le debo confesar que la expresión “Andrea está loca” la escuchado por el CAR desde hace años…
Me considero en mi mundo alguien que ha hecho las cosas diferentes, que se ha salido de las cuatro paredes. Es mi firma. Fíjese que me han puesto como jefa del comité de entrenadoras de World Aquatics porque consideramos que nuestro deporte necesita innovación y modernidad. Sí, me dijeron muchas veces que estoy loca, y lo considero un piropo. Intento salir de la mediocridad, no me gusta copiar, me gusta ser alguien que cambie las reglas con respeto.
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¿Cómo transgredió esas normas cuando era nadadora?
Le contaré la que más recuerdo. En una prueba de solo, apareció en la piscina con un burka. Fue una sorpresa para que nadie me obligara a parar. Quería mostrar la liberación de la mujer. Cuando me tiraba al agua estaba debajo de la tela, luego sacaba la cabeza como si quisiera ver lo que había afuera. El moño se deshacía y acababa con el pelo suelto con música de Janis Joplin… No acabé desnuda porque no era plan. Hubo jueces que me pusieron un cero y otros un diez. Se me acercó un hombre que era mayor y me dijo que hacía más de 40 años que no lloraba.
¿Le gusta entrenar a rebeldes?
La disciplina es sinónimo de esfuerzo, pero romper las reglas es bueno si ayuda a evolucionar. Fosbury fue el primer saltador (salto de altura) en atreverse a hacerlo de espaldas. Y el deporte evolucionó. Me refiero a eso, a hacer algo que la gente crea que no se puede. No quiero ser espectador. Me gustan los rebeldes, me ayudan a mejorar. Son sinceros, te lo dicen todo tal cual. Y eso lo agradezco. Cuando tengo a alguien así lo aprovecho al máximo. Los rebeldes cambian el mundo. Los animo a que dicen así, pero necesitan límites. Yo también soy una rebelde. Son difíciles de entrenar, pero te dan mucho.
“Si el equipo no va bien es que el entrenador no lidera correctamente”
¿Y cómo debe actuar un entrenador si nota que su equipo no siente lo que hace?
Nos pasa a todos. Vi muchos entrenadores decir cosas como que con este equipo no puedo hacer nada o que esta juventud es que… Primero, autocrítica. Cómo puedo hacerlo mejor para motivarlos. El entrenador tiene la responsabilidad de todo. Si el equipo no va bien es que el entrenador no lidera correctamente. Hay casos más fáciles y difíciles, pero en los deportistas de élite no existe la pereza, hay un amor al alto rendimiento. Si estás ahí es porque estás motivado. Los entrenadores deben sentirse con el poder de cambiar las cosas. Siempre pienso que está en mis manos y tengo que probar hasta conseguirlo.
¿El técnico debe adaptarse a sus deportistas o al revés?
Es una simbiosis. El entrenador debe conocer el carácter de sus deportistas, y ellos deben adaptarse. Lo primero es conocer a la persona. Me encanta conocer la mente, la sociedad, me gusta saber por qué piensa la gente de esa manera. Suelo hacer muchas charlas individuales. Soy muy observadora y me fijo en el lenguaje no verbal. Tengo muchas clasificaciones de personas y sé lo que necesitan. Hay gente que quiere emoción. Otros necesitan datos. A las primeras les das abrazos, a las segundas les dices que saltan tres centímetros más.
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¿Ve el mundo ahora diferente a cómo lo veía con 20 años?
No lo veo muy diferente. Tengo menos pijamas mentales, soy más valiente, me da igual lo que piense la gente. Ganó autoconfianza. Me encanta vivir, salir de la rutina, soy abierta, empática, me encanta conocer. Siempre fui así. Me divierto con eso. La solidez de mis principios es mejor. Estoy más cómoda dentro de mí.
Usted ha vivido aventuras, también desgracias, como la muerte de su hermana Tina con 34 años. ¿Qué se llevó de ella?
La autenticidad. No le daba miedo ser diferente. Ella lo tenía más que nadie en la vida. Fue un golpe duro, murió en mis brazos. Ella vivió diferente, viajando en los diez últimos años: vivía de lo que ganaba ese día para comer. En una de nuestras conversaciones nos preguntábamos por qué a mí, pero al final le decía que ha vivido en 34 años lo que mucha gente no vive en 90. La edad es el número, pero las vivencias… Qué injusto, sí. Que suerte tuve de tener una hermana así esos durante años. Intento pensar así cuando me viene el bajón o las ganas de llorar.
En su funeral quería tambores, gente bailando, un fiestón, un culto a la vida”
Tan diferente que su funeral fue una fiesta…
Lo habíamos hablado con Coral, una amiga que tenemos desde los tres años. Estábamos en una cafetería y ella ya sabía que se iba a morir. Dijo que quería tambores, gente bailando, un fiestón, un culto a la vida. Planeó su funeral, incluso hubo un silencio porque dijo que ella quería estar. De cierto modo, estaba, era el centro.
¿Cómo romperá moldes con su equipo en 2026?
El lema es investigación y desarrollo. Es el primer embrión del trabajo con IA. Una vez leí que los nadadores hacen el viraje a una altura para empujarse de la corriente. Tenemos problemas a veces por las corrientes que se crean. Estamos dando vueltas a cosas que no se piensan, como las remadas y la técnica. Buscamos lo que nos haga diferentes para ganar. ¿Qué hay que hacer para ganar a Rusia y China?
Usted que vivió allí siete años, ¿por qué Donald Trump gobierna en Estados Unidos?
Viví en California y allí se avergüenzan. Hay una América, la profunda, que no ha salido de su caja. Me gustaría entenderlo.
