El CEO y presidente de la Ultimate Fighting Championship (UFC), Dana White, señaló recientemente que, a lo largo de esta semana, comenzarán con el casamiento de los combates de manera definitiva para el evento que prevé organizar la compañía en los jardines de la residencia. … presidencial estadounidense el próximo 14 de junio. Sin duda, la velada de la Casa Blanca es un golpe de autoridadun hito histórico, una proyección mundial sin precedentes para la promotora y para las artes marciales mixtas (MMA).
Dentro de su ‘matchmaking’ hay varios candidatos que parecen claros que terminarán formando parte de este evento histórico, pues cuentan con un perfil muy americano o, directamente, tienen relación directa con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Uno de ellos es, sin duda, Conor McGregor, quien ha anunciado un bombo y platillo que este será el evento en el que regresa a la competición después de un brillo fuera de los octágonos.
De este modo, Conor McGregor vuelve a ocupar titulares, esta vez por unas ambiciones deportivas que, en esta ocasión y después de varios amagos de regreso, concuerdan con la personalidad de ‘The Notorious’, siempre dispuesta a romper los límites y participar en todo aquello que adquiera tintes de leyenda. Más que un simple combate, el irlandés parece buscar un escenario icónico que refuerce su legado y lo devuelva al centro de la conversación mundial.
Dentro de esas intenciones de regresar a lo grande, rápidamente comenzaron a surgir posibles rivales. Uno de los nombres más mencionados fue el de Michael Chandler. El estadounidense, conocido por su explosividad y su estilo agresivo, parecía un oponente ideal tanto en lo deportivo como en lo promocional. Chandler llevaba tiempo esperando su oportunidad frente a McGregor, después de que ambos protagonizaran el The Ultimate Fighter como entrenadores. Pero Dana White lo descartó tajantemente. «Eso es pasado», vino a decir.
Otro nombre que apareció con fuerza fue el de Jorge Masvidal. El carismático peleador de Miami, con su aura de peleador callejero y su capacidad para vender cualquier enfrentamiento, encajaba perfectamente en un evento de alto perfil y carga simbólica. Sin embargo, el entusiasmo inicial se fue enfriando, pues Dana White apuntó recientemente que eso solo eran «tonterías». Con todo, es muy posible que Jorge Masvidal, también retirado, regrese a la acción en la Casa Blanca, pero no contra McGregor.
Con Chandler y Masvidal fuera de la ecuación, todas las miradas se dirigen a un viejo conocido: Nate Díaz. Todo apunta a que, si McGregor vuelve a competir, lo hará para cerrar definitivamente una de las rivalidades más emblemáticas de la historia reciente de la UFC. La trilogía con Díaz, actualmente empatada 1-1, representa un cierre perfecto tanto para el irlandés como para la compañía. Más allá del resultado, sería un combate cargado de simbolismo, nostalgia y enormes expectativas, ideal para poner el broche final a una etapa irrepetible.
Siempre sonaron nombres de perfil americano como podrían ser Justin Gaethje, Max Holloway o Stephen Thompson, pero son luchadores que, en caso de que participen en la Casa Blanca, no lo harán para enfrentarse a Conor McGregor.
