Necesitó tres cuartos el Madrid para descifrar la revolución francesa que le propuso el Parísun juego atómico, tan agresivo y divertido que estuvo cerca de soterrar a los blancos. Fue entonces, en el último período, cuando emergió la energía de Garuba … la defensa de tavares y, sobre todo, el instinto asesino de Maledon, máximo anotador del encuentro y que dio todo un recital con sus penetraciones hasta que los galos dijeron basta.
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real madrid
Campazzo (7), Abalde (4), Hezonja (6), Okeke (9), Tavares (16); Lyles (14), Kramer (0), Maledon (21), Deck (7), Garuba (6), Llull (2), Len (2). -
París
Hifi (11), Stevens (11), Morgan (3), M’Baye (10), Faye (4); Cavaliere (3), Herrera (12), Rhoden (19), Dokossi (3), Ouattara (14). -
Parciales
24-21; 25-29 (49-50); 19-24 (70-74); 25-16 (95-90). -
Los árbitros
Sreten Radovic (Croacia), Sergio Silva (Portugal) y Stefan Calic (Serbia).
Físicos y con confianza, los locales controlaban el ritmo gracias a la dirección de Campazzodulce su estado de forma en los últimos choques, empeñado el argentino en tapar las carencias de su equipo. Tavares, que solo había anotado una canasta ante el Olimpia, sumó tres en un santiamén, superioridad que ilusionaba a las gradas del Movistar Arena. Sin embargo, el clásico anarquismo de los franceses, posesiones cortas, transiciones vertiginosas y amor por el tiro exterior, comenzaron a equilibrar el marcador.
Llull y Maledón apretaban para mantener el tipo, generosos en el pase las bases para propiciar los triples de Lyles y las canastas bajo el aro de Len. Scariolo, para rematar la faena, escribió una zona con el ucraniano como eje para cortocircuitar los ataques galos. La estrategia tuvo poco éxito, inalcanzables los jugadores del París. incluso rodeniacon unos muelles de época, destrozó con un salvaje mate a tavaresque venía de poner dos tapones de lo más intimidantes. La acción desató la locura en las gradas y en la pista, lanzados los parisinos para hacer brecha en el marcador.
Dos triples de stevens inauguraron la segunda parte ante un Madrid perdido, irregular en el pase y que no conseguía interpretar el partido como debía. Las buenas transiciones y el juego al poste eran los caminos para evitar la derrota, mientras que entrarle al juego al París se antojaba como un suicidio. Tras mucho pensarlo, los blancos al fin fueron agresivos en defensa y se convirtieron en una desventaja de siete en una de dos. Rhoden, en cambio, era incontrolable, un talento gigante que mantenía al París en la pole. el chileno Herrera También estaba muy fino, sobre todo desde la larga distancia, mientras que fay dominaba el rebote con una facilidad pasmosa.
Después de mucho comentar, el Madrid encontró el camino hacia el éxito. Un mate de Garuba y un nuevo dos más uno de Maledón Devolvieron el mando del encuentro a los locales por primera vez en la segunda parte. Faltaban seis minutos para el final, pero al menos, gracias al pegamento infinito que es Garuba, sabían cómo hacerle daño al París. Maledon volvió a irrumpir con fuerza, letales sus penetraciones, y solo hicieron falta un par de tapones de Tavares para redondear la victoria.
