La legendaria esquiadora estadounidense Lindsey Vonn confirmó ayer que sufre una rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, pero aseguró que su intención sigue siendo la de competir en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina D’Ampezzo, que arrancarán este viernes.
El deportista, de 41 años, sufrió una caída en el descenso de Crans-Montana y tuvo que ser evacuado de la zona en helicóptero. “Tenía el presentimiento de que era grave, pero mantuve la esperanza hasta que vi la resonancia. Pero no he llorado. Me rompí completamente el ligamento cruzado anterior. También tengo un edema óseo y daño en el menisco, aunque esto es de antes del accidente. Hoy ya fui a esquiar”, relató en rueda de prensa desde Milán.
Sin embargo, la estadounidense no cierra la puerta en absoluto a participar en los Juegos de Invierno. “Haré todo lo posible por estar en la puerta de salida“, señaló Vonn, que ha sufrido numerosas lesiones graves a lo largo de su carrera y que la temporada pasada regresó a la competición con una rodilla izquierda parcialmente artificial. “Tengo que ser muy diligente con todo lo que hacemos… Ya veremos cómo aguanta, llegaré tan lejos como pueda“, aseguró.
“Sé cuáles eran mis posibilidades antes del accidente y sé que no son las mismas hoy. Pero sé que todavía hay una, y mientras la haya, lo intentaré. Con la ayuda de una rodillera, estoy segura de que puedo competir”, anunció.
Vonn sabe que está a una semana de lo que nunca pensó que fuera posible. “Es la guinda del pastel y una oportunidad increíble para cerrar mi carrera. No quiero tener ningún remordimiento. Estoy aquí y lo intentaré mientras tenga la capacidad”, dijo la medallista de oro en descenso de 2010.
