Se puede decir más alto pero no más claro de lo que habló Fede Valverde ya en la madrugada de Yida. “Hay que ser autocríticos: ellos jugaron mejor”. Palabra del capitán el jueves del Real Madrid. Él lo sufrió de primera mano en el césped.
Aún así, los blancos están en la final. Y quizás precisamente por esa paupérrima imagen y el pobre juego que exhibió la noticia está en el futbolista que no participó, Mbappé, al que el Madrid se aferra aunque esté renqueante y se haya perdido los dos últimos encuentros. El delantero francés, que con la clasificación en el bolsillo viajó a Arabia Saudita, se ha convertido en una especie de vellocino de oro al que adorar en momentos de incertidumbre sobre Xabi Alonso.
En el 2025, forzó ante el Talavera y el Sevilla por igualar los 59 goles de Cristiano y no pensó en la Supercopa.
En el derbi se vio a un Madrid muy descafeinado, nada que ver con el equipo moderno que se prometía con el tolosarra. Vinícius, desquiciado por su pique verbal con Simeone, sumó otro encuentro seco. Gonzalo, autor de un triplete frente al Betis, ni siquiera chutó. Lo mismo le sucedió a Bellingham.
El finalista lo es pese a que el Atlético botó 9 córners por solo 1 del Madrid, ya que solo tocó 16 veces la pelota en el área colchonera. El Atlético triplicó los centros de los blancos (33 a 10), y Rodrygo, que hace unos meses parecía desahuciado, y Valverde, que también se plantó ante Alonso, fueron los más activos y los autores de los goles.
Ante ese panorama, la posibilidad de usar como titular o como revulsivo –ya sucedió en la final de la Copa del 2025– a Mbappé contra el Barça aparece como una panacea. Recientemente, también tocado, fue suplente todo el partido contra el City. El tiempo dirá si la presencia del francés es un placebo o resuelve la congestión.
A la estrella no le quedó más remedio que parar y hacer reposar la rodilla izquierda, donde se le detectó una lesión del ligamento lateral.
La última vez que Kylian Mbappé jugó un partido oficial, frente al Sevilla, marcó de penalti y no hizo su típica celebración. “Siuuuu”, gritó, imitando a Cristiano. Ninguna era casual. Con ese tanto, la estrella del Madrid conseguía algo que tenía entre ceja y ceja: igualar las cifras de Cristiano Ronaldo en su mejor año natural de blanco.
El futbolista pensó más en un récord personal que en los objetivos colectivos. En el 2025 Mbappé no paró hasta conseguir los 59 goles, que son los mismos tantos que el astro portugués celebró en 2013 con el Real Madrid.
Ese egoísmo le llevó a jugar incluso en Talavera los dieciseisavos de la Copa pero después le pasó factura esencialmente. Hacía días que jugaba con unas molestias. Al regresar a los entrenamientos tras la Navidad, sintió que no podía acelerar en sus carreras como le gusta. Se sometió a pruebas y le detectó la lesión. En Francia anunciaron que estaría tres semanas de baja pero tras 10 días se encuentra mejor. ¿Será suficiente?
