“Por algo se dan las cosas”, confiesa Luciano Benavides a su círculo íntimo y públicamente. Ya no piensa en lo que podría haber sido o lo que puede ser. O quiénes hacen lo que hacen. Su foco está puesto en su actividad, en sus posibilidades, en no rendirse y avanzar, suceda lo que suceda.
El piloto salteño padeció todos los problemas que puede ofrecer el Dakar. Se cayó, se atascó, se pegó, se lesionó, se cansó. Pero nada hizo mella en su actitud de seguir hacia adelante, en búsqueda de su objetivo.
“Cambié mucho. Ya no pienso en otra cosa que en lo que pueda hacer yo. Nada más”, afirma tajante desde arriba de su KTM, la mejor moto que manejó hasta ahora, mientras recibe el abrazo de su padre, Norberto, que como tantos otros esperan a la entrada del campamento: “Yo sólo quiero que mis hijos lleguen sanos. El resto es parte de la carrera”, sostiene.
Luciano se quita el casco, los tapones de los oídos, se seca la transpiración de la cara y muy bien predispuesto, después de dos jornadas duras, que formaron parte de la segunda Etapa Maratón (sin asistencia a la noche y durmiendo en el desierto junto con sus competidores) y con ganas de descansar en el búnker de KTM.
“Fue una locura estas dos etapas. Estoy cansado, pero estoy acá. Ayer arranqué mal, con un error que cometí en un lugar donde todos se equivocaron. Pero por algo pasaron las cosas. Quedé en una buena posición para hoy. Empecé muy bien, luego tuve una caída en una duna, nada grave”, comenzó su relato el piloto argentino.
“Y en la segunda parte quedé totalmente enterrado, no había forma de salir. Estuve tres o cuatro minutos ahí, con las pulsaciones a 2000. Hasta que llegaron dos pilotos y me ayudaron Bradley Cox y Neels Theric, estoy muy agradecido. Luego le pegué a un árbol. La rodilla creo que me la terminé de romper. En un momento me veía afuera, pero siempre mantuve ese fueguito interno y me decía que hay que seguir, seguir y seguir. Al final no fue tan malo”, agregó Luciano.
Cuando llegó al campamento, Benavides estaba adelante en la clasificación general. Pero luego se le quitó tiempo a Ricky Brabec, que se detuvo a ayudar a Daniel Sanders, que sufrió una fuerte caída. Tras esta corrección en el clasificador, el piloto de Honda quedó al frente (le eliminaron 1m37s) y aventaja al argentino por sólo 56 segundos.
Jinete Luciano Benavides en la inmensidad del desierto. Foto: AP-No tan malo porque ahora estás adelante en la clasificación general peleando con Ricky Brabec.
-Sí, así es. Una lástima lo que sucedió con Daniel (Sanders), que se comió una duna, que yo también me la comió. Por suerte para mí, no me caí. No sé si él se rompió el hombro. Pero en la general ahora estamos con Ricky peleando los dos. Pero este Dakar es de día a día. Paso a paso. Hay que seguir como vengo.
-¿Realmente te veías fuera del Dakar?
-Sí, sí. Era la desesperación de no poder sacar la moto de ese lugar. Estaba en un pozo. Empecé a cavar y creí que fundía a la moto. Pero no se movía. Y no podía hacer tanta fuerza. Fue el momento más duro del Dakar hasta ahora. Pero por algo pasan las cosas.
-¿La rodilla está muy mal?
-Sí, pero bueno. Si llegó hasta aquí va a llegar hasta el final. Hoy sentí que la maltraté mucho. Pero sabía que en algún momento me iba a suceder esto.
-Restante tres etapas. ¿Qué se piensa a partir de ahora?
-En seguir como vengo. Falta un montón. No pienso en ganar. Es muy largo lo que queda y más para un Dakar que se resuelve en un kilómetro. Sólo pongo la cabeza en hacer lo que tengo que hacer, nada más.
Al margen de Luciano Benavides, los otros dos argentinos de motos también siguen en carrera, con Santiago Rostan, en el puesto 33° y Leonardo Cola, 42°.
Nasser Al Attiyah vueelve a Dominar en autos
El conductor Nasser Al-Attiyahen la etapa que une Wadi Ad Dawasir con Bisha. Foto: AP Entre los autos de más potencia, tampoco se dan tregua. Luego del dominio de los Ford en la etapa anterior, otra vez el qatarí Nasser Al Attiyah, con Dacia, se acomoda en la punta de la clasificación general, con 12 minutos aventajando al sudafricano Henk Lategan, de Toyota.
El español Nani Roma, el anterior líder con la Raptor, está tercero, a 12m50s del puntero. Luego de Sebastien Loeb (Dacia) y Mathieu Serradori (Century), más retrasados quedaron los Ford de Mattias Ekstrom y Carlos Sainz (17 minutos).
En Challenger, Nicolás Cavigliasso parece volver a tener vidas tras el problema del día anterior, cuando rompió el radiador. Recuperó terreno y si bien está a 1h3m del líder, el español Pau Navarro, su objetivo ahora es hacer podio. Apenas quedó a 6 minutos del tercero, el chileno Lucas del Río. En el 6° lugar está David Zille, y el 11°, Kevin Benavides.
En Side by Side, el cordobés Jeremías González Ferioli se ubica quinto en la general, detrás de Manu Andujar.
El jueves, El Dakar cumplirá con la Etapa 11, desde Bisha a Al Henakiya, sobre un recorrido de 881 kilómetros, de los cuales 347 serán de prueba especial.
