La noche histórica de Tanzania en la Copa Africana de Naciones tuvo detrás un responsable argentino: Miguel Angel Gamondide 59 años de edad. El empate 1-1 ante Túnezque le permitió al seleccionado avanzar a los octavos de final por primera vez desde su debut en 1980, permitió contar la historia de un entrenador hasta hoy prácticamente desconocido, que construyó su carrera lejos de los flashes, pero con una coherencia y una persistencia que hoy le dieron resultado.
Ismael Gharbi se había adelantado a Túnez en el minuto 43, de penal, y en el inicio de la segunda mitad, cuando se jugaban apenas tres minutos, Salum Feisal marcaron el 1-1 definitivo en el marcador, en un partido correspondiente a la tercera y última jornada del Grupo C.
Con 2 puntos (dos empates y una derrota), a los tanzanos les alcanzaron para terminar terceros y avanzar como uno de los cuatro mejores terceros de los seis grupos. Suena a poco pero para Tanzania es casi la gloria.
Tanzania nunca ganó un partido en la principal competición africana, pero en cualquier caso esta clasificación es ya un éxito para el equipo y para Gamondi, con amplia experiencia en el fútbol africano y nombrado a principios de noviembre de cara a este torneo.
Túnez también se clasificó, pero en su caso como segundo, detrás de Nigeria, que terminó esta ronda a lo grande, sellando su tercer triunfo en tres partidos al vencer 3-1 a Uganda.
Gamondi no es un improvisado en África. oriundo de olavarríalleva más de dos décadas trabajando en el continente y se convirtió, casi sin proponérselo, en un especialista. “África terminó siendo mi casa futbolística”, contó en una entrevista con El Graficouna frase que resume una trayectoria poco común para un técnico argentino. Mientras muchos apuntan a Europa, Sudamérica o sueñan con volver al país, él eligió otro camino: aprender, adaptarse y quedarse.
Su desembarco en África fue casi casual. Tras iniciarse como preparador físico en varios clubes del fútbol argentino, entre ellos Carreras y San Matín de Tucumánpero fue en las divisiones juveniles de Boca donde su teléfono llegó a Oscar Fulloneun contacto que le permitió llegar al continente que es considerado la cuna de la humanidad. “No fue algo planificado, fue una oportunidad que apareció y que decidí aprovechar”, recordó Gamondi. A partir de allí, su carrera tomó un rumbo definitivo.
Trabajó en clubes y selecciones de marruecos, Argelia, Sudáfrica y Burkina Fasopasó por instituciones de peso como Al-Ahly y Wydad Casablancay fue sumando una experiencia que hoy marca diferencias. También compartimos cuerpo técnico con Ángel Cappa es Atardecer en Mamelodiotra estación clave en su formación. Ese recorrido le dio algo que no se aprende en los manuales: un conocimiento profundo de la idiosincrasia del futbolista africano.
Hoy, Gamondi se enfrenta a uno de los desafíos más exigentes de su carrera: dirige al mismo tiempo a un club y a una selección. Es entrenador del Singida Estrellas Negras y, en paralelo, seleccionador nacional de Tanzania. “Es un desafío muy lindo”, definió en diálogo con El Graficoconsciente de que se trata de una tarea poco habitual incluso en el alto nivel. Su ventaja: conoce como pocos la liga local y viene de ser campeón con el Jóvenes africanosuno de los gigantes del país.
Cuando se decidió en la selección, a comienzos de noviembre y con la CAN encima, el objetivo era claro y realista. “La meta era competir y darle una identidad al equipo”, explicó. Por eso, clasificar a octavos en un grupo con Nigeria y Túnez aparece como un logro mayúsculo. Gamondi no lo oculto: llegar a cuartos sería “extraordinario”, pero el primer paso ya está dado.
En cuanto a la idea de juego, su sello es conocido. “Me gusta la posesión, atacar, presionar alto”, dijo. Sin embargo, el contexto obliga a matices. En un torneo corto y frente a potencias continentales, el argentino apostó por un equipo compacto, ordenado y solidariosin renunciar a todo la ambición. El resultado fue una selección que nunca había ganado un partido en la CAN, pero que ahora compite y se anima.
Gamondi mira hacia atrás sin nostalgia. No siente que tenga una cuenta pendiente con el fútbol argentino. “La experiencia en África no siempre es valorada”, reflexionó en un reportaje, con la serenidad de quien hizo su camino convencido de sus decisiones.
Tanzania ya hizo historia. Y detrás de ese logro aparece la figura de un técnico argentino que entendió África antes que nadie, que se formó trabajando y que hoy disfruta, en silencio, de un premio construido con años de oficio.
