Segundos antes de que Muñiz Ruiz señalara la final, con el Getafe amamantando una acción de ataque ante un Madrid totalmente desdibujado, un sector del Bernabéu empezó a gritar «Florentino, dimisión», como ya sucedió ante el Levante a mediados de enero, en aquel partido de bronca histórica. … que tampoco ha servido para mucho. El equipo sigue siendo lo que era, con Xabi y con Arbeloa. Nada ha cambiado, a excepción de una pequeña mejora de Vinicius. De ahí la respuesta cortante de Álvaro cuando este periódico le preguntó en qué ha evolucionado el equipo con él en el banquillo: «No me toca a mí hacer esas valoraciones».
Arbeloa vio un partido distinto al de la crítica. Para él, el equipo no mereció perder el partido y sí hacer más goles que el Getafe: «Hemos tenido ocasiones más claras que las que ha tenido el Getafe. Merecíamos haber hecho al menos un gol, pero esto no va de merecer. No ha pasado nada de lo que no supiéramos que iba a pasar contra este equipo, que es un gran equipo, y entiendo la crítica por esta derrota porque podemos jugar mejor, pero aunque ahora es difícil verlo, podemos remontar estos cuatro puntos. Quedan 36 en juego».
El entrenador del Madrid se niega a pensar que su equipo no tiene opciones de ganar el campeonato y, como ya es habitual en su discurso, salvó a los jugadores y se echó la culpa a sí mismo: «Aquí no se rinde nadie hasta el último partido. Esto es el Real Madrid. Yo soy el responsable de esta derrota, y al esfuerzo de los jugadores no le voy a poner ni un pero. Tenemos una gran plantilla y jugadores lesionados de gran importancia que se irán recuperando».
Arbeloa aseguró que trabajan diariamente el cómo atacar a defensas tan cerradas como la del Getafe, pero que les está costando, y no se excusó en las bajas de Mbappé o Bellingham, pero es que no son las únicas. Y habrá bastantes más el viernes en Vigo. Huijsen y Carreras vieron la quinta amarilla y Mastantuono se autoexpulsó en el descuento: «Vaya vergüenza, vaya puta vergüenza», le gritó al colegiado, según reflejó el trencilla gallego en el acta. Le costó la roja directa. Una desconsideración sin insulto por la que le caerán dos partidos.
Y no solo eso, también una reprimenda pública de Arbeloa: «Son cosas que no pueden pasar. Lo de Mastantuono no sé lo que le ha dicho al árbitro (su rueda de prensa se produjo antes de que saliera el acta), pero si le ha expulsado será por algo. Y las amarillas de Carreras y Huijsen no son buscadas, sino que son acciones del juego».
Como lo es el otro fútbol del Getafe, que tanto rédito le da Bordalás. Arbeloa soltó un pellizco de monja por ese estilo del equipo azulón: «El árbitro ha permitido este partido, con muchos parones y agarrones. Ni una crítica a ellos, porque hacen lo que permite el árbitro».
