A medida que los precandidatos recogen las papeletas para conseguir las más de 2.337 firmas de socios que los convertirán en candidatos. A medida que Juan Laportasi es que se ha alejado de la verdad, se distancia del palco del Sportify Camp Nou y se dispone, dicen, a vivir un auténtico paseo militar hacia un nuevo mandato. A medida que se aleja, cuentan, la posibilidad de que Víctor Font consiga aglutinar al resto de pretendientes al trono culé. A medida que algunos forofos de Laporta, tipo Eduardo Romeutratan de aprovechar las tribunas que les ofrecen los medios para desprestigiar y atacar de forma poco elegante e inapropiada (algún día contaremos la comida que Romeu permaneció con Font y lo que le contó de Laporta) a la oposición, en esa misma medida el equipo de Hansi Flick va perdiendo combustible, calidad, contundencia, mando y posibilidades de éxito.
De momento, la primera decisión que ha tomado el intocable técnico alemán, que sigue sin plan B cuando le falla el plan de siempre, ha sido dar dos días largos de fiesta a sus jugadores para que respiren, desconecten y vuelvan, dice, piensa, con la cabeza limpia, en un intento ya desesperado de recuperar su mejor estado de forma, visto que con el actual ya han perdido el liderato de LaLiga y van camino de perder la posibilidad de meterse en otra final de la Copa del Rey, de la que son los reyes.
Este Barça sigue siendo un equipo muy alejado, mucho, del Barça campeón del año pasado. De momento, ya ha sido goleado y ha puesto en peligro una nueva final de Copa y, anoche, perdió el liderato de LaLiga. Y no lo perdió por el árbitro, no.
Todo el mundo está de acuerdo en este arranque de campaña que la única baza ganadora que tiene Joan Laporta, la más clara, la más complicada de torpedear (y mira que tiene muchos criticables) es la buena racha del equipo y el acierto en la contratación de Hansi Flickque cae simpático a todo el mundo…mientras gana, pero si persiste en perder, como le ha ocurrido en los dos últimos encuentros (en el primero de ellos, goleado), puede que en los restaurantes ya no le reciban con el mismo calor. Y, por supuesto, puede que su presidente tenga más opositores o menos votos de los que ya contabiliza.
Ni siquiera el ruido arbitral que han decidido organizar tanto el club que preside Rafa Yuste como el propio entrenador alemán tiene demasiado sentido, pese a tener razón. Pero como ya se dio cuenta, anoche, en Girona, Hansi Flick se bajó inmediatamente de la discusión arbitral y reconoce que no piensa utilizar el error en el gol de la victoria del Girona como excusa. Su equipo no jugó bien y punto.
Lamine se lleva las manos a la cabeza, tras fallar un penalti. / JORDI COTRINA / EPC
Y ese sigue siendo el problema. Este Barça, ya desde que empezó la presente temporada, ha dejado de ser el Barça campeón del año pasado. Ha seguido siendo, sí, un Barça que sacaba los partidos adelante, pero jamás ha sido un Barça que enamorase, que jugase bien, que mandase en los partidos y que ganase porque era mucho mejor que el rival y sabía perfectamente a lo que jugaba.
La marcha, que muy pocos entienden todavía, de Íñigo Martínez creó un hueco en la defensa que jamás se ha solucionado. Los laterales, ninguno de los dos, ni Koundé ni Baldeestán como estaban. En cuanto falta pedrinadie sabe coger al equipo, ni De Jongal que le sigue faltando voz y mando, ni Fermín que lo hace todo bien, hasta demasiado bien, pero no es un muchacho para colocarse los galones de mando. Si a ello añadimos la incertidumbre que existe con el 9 y las lagunas, lógicas, por descontado, del joven, del jovencísimo, Lamina Yamal, que acabará siendo decisivo, por supuesto, nos encontraremos con un Barça capaz de lo mejor pero, también, de lo peor.
Y no creo, desde luego, que todo lo que le ocurre a este Barça, desconocido en Copa frente al Atlético y superado en Gironadonde Juan García fue escogido el mejor (con eso está todo dicho), se arregla con dos o tres días de fiesta. Si así fuese, aún sería más preocupante.
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